Publicar un libro en Amazon es relativamente sencillo; conseguir que los lectores lo encuentren es otra historia. Durante los últimos días he comenzado a experimentar con Amazon Ads para promocionar varios títulos de mi catálogo, especialmente La credulidad de Hjalmar y Romantic Spain. En este artículo quiero explicar el procedimiento seguido, los errores cometidos y los modestos resultados obtenidos hasta ahora.

Mi primera aproximación fue crear campañas automáticas. En ellas, Amazon decide en qué búsquedas y páginas de producto muestra el anuncio. Es una forma sencilla de comenzar y, en teoría, permite obtener información sobre los términos y productos que atraen a los lectores. Sin embargo, las primeras campañas apenas consiguieron impresiones y no generaron ventas.

Pronto apareció otro problema: Amazon parecía no comprender bien la naturaleza de algunos libros. Para La credulidad de Hjalmar, una novela histórica ambientada en el mundo vikingo, llegó a sugerir productos y palabras clave completamente ajenos a su temática. Entre las recomendaciones aparecieron discos y términos tan absurdos como «creosote». Seguir ciegamente las sugerencias automáticas habría significado malgastar el presupuesto.

El siguiente paso fue crear una campaña manual con segmentación por productos. En lugar de dejar que Amazon eligiera, busqué novelas históricas ambientadas en el mundo vikingo o medieval y seleccioné directamente sus páginas. También aprendí la diferencia entre la segmentación exacta y la ampliada. La primera limita el anuncio al producto escogido; la segunda permite que Amazon lo muestre en otros artículos que considera relacionados. Para mantener el control, opté por trece obras concretas y descarté varias que se alejaban demasiado del público buscado.

Establecí una puja inicial de 0,40 euros y un presupuesto diario de tres euros. Elegí la estrategia de pujas dinámicas «solo reducir», de modo que Amazon pueda rebajar la puja cuando considere improbable una venta, pero no aumentarla automáticamente. También mantuve en cero los ajustes para la parte superior de las búsquedas y otras ubicaciones.

Después preparé una segunda campaña manual, esta vez por palabras clave. Introduje trece expresiones relacionadas con las novelas vikingas, la ficción histórica y la ambientación medieval, todas con concordancia exacta y una puja de 0,40 euros. Esta modalidad ofrece poco alcance, pero permite saber con mayor precisión qué búsquedas activan los anuncios. Más adelante podré crear otro grupo con concordancia de frase y una puja algo inferior para ampliar prudentemente la audiencia.

La principal lección es incómoda, pero necesaria: Amazon Ads no produce ventas por el mero hecho de invertir dinero. Primero hay que conseguir impresiones; después, clics; y finalmente, compras. Cada fase revela un problema diferente. Sin impresiones, la segmentación o las pujas pueden ser insuficientes. Si hay impresiones pero no clics, quizá fallen la portada, el título o la elección del público. Si existen clics pero no ventas, habrá que revisar la descripción, el precio y la propia propuesta del libro.

De momento, el éxito ha sido escaso. Pero esta experiencia apenas acaba de comenzar. En próximas entradas analizaré los datos reales y comprobaré qué campañas funcionan, cuáles deben corregirse y cuáles conviene detener.

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