Sólo unos días después de haber propuesto la importancia de la literatura para entender, desarrollar y disfrutar de un buen juego de rol, Steinkel divagaba en la Marca del Este sobre ello, y tiene tanta razón en lo que dice, que me reafirmo nuevamente en ello. La imaginación con la que construimos todo el mundo en torno al cual giran nuestras aventuras necesita estimularse, y la literatura es la vía principal para hacerlo. Pero voy a decir más.
El rol es en sí mismo una manera de literatura. Es una literatura oral, similar a aquélla de los juglares medievales, que narraban sus historias en las plazas de las villas rodeados por los curiosos y acaso acompañándose de una melodía de laúd. Es una evolución de ese concepto, más definida, perfeccionada e interactiva, con dados, tablas y miniaturas, que despunta como algo nuevo y sorprendente, pero no por ello ajeno al hecho literario. Al fin y al cabo, la literatura es el arte que emplea como medio de difusión la lengua (ya sea hablada o escrita). Y la lengua, junto con la creatividad, son las herramientas de trabajo del DM, su pico y su pala.
Leer es fundamental para idear nuevas historias, crear ambientaciones, diseñar villanos inolvidables, porque todos los ejemplos están ahí, a lo largo de los siglos, y si ha habido un género literario en la historia de la humanidad común a todos los tiempos y lugares ha sido la épica, que es con lo que trabajamos en el mundillo del rol, sazonándola un poco o un mucho con el picante de la fantasía, si eres de los que gustan. A algunos se les va la mano con la pìmienta y les sale D&D 4ª Edición, pero eso es otro tema. Tú que quieres ser DM, lee. Lee a Tolkien, a Moorcock, a Lovecraft, a Howard. Lee a los románticos del XIX, esos de fantasía sabían cuatro cosas. Lee la Ilíada y la Odisea, lee la épica medieval, el Cantar del Mío Cid, Sigfrido, Arturo… Aparte de mejorar tus campañas, ¿qué me dices de todo lo que vas a aprender?
Recuerda siempre que los orígenes son importantes. Son un punto de referencia. Cuando alguien se desvincula de sus orígenes, pierde poco a poco su identidad y acaba siendo algo completamente distinto. Y este chisme con teclas y pantalla, que utilizo para hacer propaganda subversiba, tiene mucho que ver en la putrificación del rol. Los videojuegos y MMORPG pueden ser muy divertidos pero no son juegos de rol. Ojo al dato.







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