Resultó que hace un par de meses estaba yo curioseando cosas en seriesyonkis cuando me encontré con un título que me trajo agradables recuerdos. Se trataba de un anime llamado Kimagure Orange Road, serie que yo había visto cuando iba a 8º de EGB por las mañanas (allá por 1995-96). Claro que en España no tenía ese título, sino Johnny y sus Amigos, y también sus personajes estaban rebautizados con nombres un poco desfasados. Pero a mí, entonces, no me importó, y la serie me cautivó.
Como era verano y tenía tiempo, me puse a ver un capítulo, y luego otro, y otro, y al final me tragué la serie entera en una semana, con películas y ovas incluidos. Al acabarse todo, ya era un friki de la serie. Pero entonces me invadió un profundo vacío. Necesitaba más. Así que compré por internet el manga original en el que se basó la serie, elaborado por una leyenda en Japón, Izumi Matsumoto, y me lo metí entre pecho y espalda. Y cuanto más lo veo y lo leo, más me
gusta.
Los profanos al tema os preguntaréis ¿de qué va esa serie para que un friki del rol se enganche como un auténtico payaso? ¿Va de mundos fantásticos roleros? ¿Va de diablos futuristas violadores y multifálicos? ¿Va de mundos espaciales y postnucleares? Pues nada de eso, señores. Kimagure Orange Road es una historia de amor. Sin más. Me cuesta confesarlo, porque yo era de los tipos duros, de los de Caballeros del Zodíaco y Campeones, de Ranma 1/2, pero de pronto descubro que el anime que más me ha cautivado ha sido Kimagure, y trato de explicarme el por qué.
Para empezar, creo que la serie de anime (1987-1988) supera al manga, y eso que el manga (1984-1988) está genial. Pero el anime es un paso más allá. La historia gira en torno a un triángulo amoroso de complicada resolución, que se alarga en los años de instituto de los protagonistas (Kyosuke, Madoka y Hikaru) con numerosas historias de desencuentros, malentendidos, sorpresas y confusiones a las que contribuyen los poderes telepáticos del protagonista masculino, Kyosuke. Pero, realmente, la historia no es el punto fuerte de la serie. El punto fuerte es el carisma de los personajes, especialmente el de la protagonista femenina, Madoka. Si no has visto la serie, no sabrás a qué me refiero, pero se trata de una personalidad con una influencia arrolladora en Japón y en el manga posterior, que todavía hoy pesa en la conciencia de los jóvenes (y si no me creéis, mirad el cartel de concienciación anti-suicidio japonés que he colgado más abajo). Y junto al carisma de estos personajes, cómo los creadores del anime los imbrican a la perfección en una serie de escenarios con una fuerte carga simbólica y emocional, a lo largo de toda la serie: la escalinata, los columpios, el árbol del parque, la cafetería ABCB, la azotea del instituto… todo ello acompañado de una banda sonora perfecta para cada situación, y que te cautiva a poca sensibilidad que tengas (y te sacará la lagrimilla si eres ochentero como yo).
También merece una mención especial el magistral alejamiento de toda cursilería del que hace gala, algo que agradezco profundamente. Y es que, hoy por hoy, las plastazas azucaradas y acarameladas mil veces harían potar a un escarabajo pelotero, en historias de amor requetesabidas, facilonas y bastardas. Kimagure Orange Road tiene un delicado toque romántico (y cuando digo romático me refiero a su acepción número 4 del diccionario de la RAE) como cuando Kyosuke viaja al pasado y se encuentra con Madoka de niña, o cuando Madoka anuncia que se marcha a EEUU y se encuentra con Kyosuke a media noche, en la escalinata.
Por todo eso, si buscas una serie que ver y no te decides, o si te gusta el manga y no has visto Kimagure Orange Road, o simplemente quieres ver una historia de amor que valga la pena, esta es mi recomendación. Con una nostalgia ochentera que te hará saltar la lagrimilla, una banda sonora emocionante y unos personajes que posiblemente nunca olvidarás. Anime amable, agradable, sencillo, profundo, gracioso y divertido.
Si te ha gustado mi revisión, ponme unas estrellitas plis.
Editado: 15/02/12. La serie ha sido fulminada gracias a la ley SOPA, pero todavía podéis bajárosla con el doblaje de T5 en el foro 80sTVseries, gracias al trabajo de XeTe y unos cuantos frikis más, ¡el doblaje antiguo le da mil vueltas a de Jonu!














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