Todos sabemos lo difícil que es encontrar una peli o serie de terror que merezca la pena. La imaginación de los guionistas suele ser tan pobre que con aliñarla con unos cuantos baldes de sangre y un rubia gritona en paños menores, se creen que ya tienen peli de terror. A veces, de vez en cuando, salen cosas que valen la pena. A mí me gustó La Herencia Valdemar, pero hay que considerar que soy un friki, y además, de corte cthulhiano. Normalmente, el producto terror-misterio nacional e internacional invita a coger un bate de beisbol y partirlo contra tu pantalla de televisión (o monitor de ordenador). Y porque el guionista no está cerca.
No obstante, un lector asiduo de este blog me comunicó el estreno de una serie yankee que prometía, y como yo soy de los del parche en el ojo (en contraposición a los de la ceja) me he dejado caer por seriesyonkis y lo he pillado (perdónenme los autores, pero es que tampoco es justo que yo le pague canon a Almodóvar y a Ramoncín cuando odio las películas del primero y lo que sea que haga el segundo… todo lo que haga, básicamente). Y me he visto el capítulo piloto.
Para que le saques el gustillo a American Horror Story tiene que gustarte el terror psicológico. Sus creadores lo llaman horror psico-sexual. Tiene su punto. Una familia -un poco rara, todo sea dicho- se muda a un caserón victoriano en Los Ángeles, dispuestos a empezar una vida nueva. Pero resulta que el lugar tiene una historia, por decirlo suavemente, un poco desagradable. Me vais a decir que es el mismo rollo de casa encantada de toda la vida, y teneis razón. El punto está en el trasfondo erótico-esquizofrénico que envuelve el transcurso de la trama, los precipitados cambios de ritmo, el no saber qué está ocurriendo en determinados momentos. También es interesante la sensación de desasosiego que transmiten los personajes secundarios, y las dudas que genera las confusas situaciones que en algunos momentos se producen.
Podríamos decir que es la historia de siempre -si Edgar Allan Poe estaría vivo y cobrase derechos de la ceja por cada imitador a su casa Usher, estaría más forrado que Billy Gates- pero contada de un modo diferente, asociando con cierta retorcida imaginación el erotismo con el terror psicológico. El resultado me ha gustado. Daba bastante miedo, y sólo he visto el episodio piloto. Creo que lo van a echar en España -en el canal Fox Spain-, así que andaos al loro. Yo he visto el capítulo en la lengua de Drake y otros piratas, pero no dudo que pronto tendremos los sustos en el único idioma que se entiende bien, el nuestro (¿por qué será?).
Así que si por culpa mía veis la serie y os gusta, pasaos por aquí y decidme qué os ha parecido. Ponedme unas estrellitas si os ha gustado mi friki-reseña.








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