Yo soy un fan de los perros, pero soy consciente de lo que hay. Hay perros y perros. Hay perros que no hay dios que los hinque el diente, nos dieron muy buenos momentos en el pasado y guardamos su recuerdo con lagrimilla incluido. No recomendables para volver a jugar. Y hay perros eternos que si los enchufas ahora, te diviertes como con el juego más moderno y flipante que puedas imaginarte. Perros inmortales, con una magia, un nosequé, que los hace únicos.
Hoy he venido a hablar de UFO: Enemy Unknown, juego de estrategia de 1994 que sin duda entra en el grupo de los perros mágicos. Al loro: 3,3 megas, 8 instalado, dos disquetes de aquellos de 3’5 pulgadas. Me lo pasó mi amigo Alfredo, alias «Manuel», más a finales que a mediados de los noventa. Cuando aquello jugábamos a esas cosas: Chuck Yeager Air Combat, Ultima Underworld, Day of the Tentacle, Might & Magic III, Shadow of the Comet, Alone in the Dark… cosa fina, señores. Lo enchufábamos en el 386 o en el 486, (yo, el primer ordenador que tuve, aparte del Spectrum +3, fue un Pentium 120, un maquinón en aquellos remotos evos) y les dábamos fuego. Los perros eran más divertidos que espectaculares, pasaba lo mismo que con el cine de Hollywood: menos efectos especiales, mayor talento. Y vosotros, amigos frikis, os preguntaréis, ¿qué tenía ese perro de 3,3 megas, 8 instalado, para ser tan bueno?

UFO: Enemy Unknown es uno de los juegos más divertidos y completos que he visto. Una invasión alienígena amenaza la Tierra, y los gobiernos internacionales otorgan a una organización expresamente formada a tal efecto, X-COM, la dirección de la resistencia y respuesta militar a la amenaza. Y tú eres su comandante. A partir de ahí, tienes que fundar bases, reclutar personal (civil y militar), administrar la investigación de la amenaza, gestionar los fondos que los países, dependiendo de su contento/descontento, te ofrecen y, sobre todo, derribar los ovnis, combatir a los aliens, robarles su tecnología e investigarla para que, llegado el momento, se pueda volver contra ellos.

Las bases son complejas y carísimas instalaciones con laboratorios, talleres, hangares, cuarteles, enfermerías… donde se centra tu actividad anti-alienígena. Puedes fundar nuevas o licenciar las viejas, dependerá de tu solvencia económica. Investigas nuevos vehículos, construyes hangares para mantenerlos… no te olvides de instalar buenos rádares, que no se te escape un solo UFO. A medida que pase el juego, nuevos y más complejos UFOs aparecerán en tus cielos, y alienígenas más mortíferos te amenazarán (algunos hasta con poderes psiónicos). Tus soldados mejorarán su rango: ¿esa rubia Helen Blake, es la capitana del escuadrón? ¿ha matado 33 alienígenas en 14 misiones? ¡Wow! Olé sus w…, ha sobrevivido a tres heridas mortales, dos en explosiones, otra tras recibir un disparo de un plasma enemigo. Cuídala, que no te la maten, porque… ¡cada soldado tiene sus propias características, fuerzas y debilidades, que mejoran misión tras misión! A partir de ahora, antes de salir de la nave, barrerás toda la zona circundante con una buena traca de misiles y granadas. Mejor que uses un tanque robot para que tus hombres no corran riesgos. No es broma: los cabroncetes de los aliens suelen estar esperando a que pongas un pie fuera del transporte para… ¡zaca! fusilarte.

¿Qué más puedo decir de esta maravilla de 3,3 megas, 8 instalado? ¿Cómo puede entrar algo tan maravilloso en un par de disquetes de aquellos? No lo sé. Pero olé por Microprose. Lo hicieron, y el perro sigue siendo uno de los juegos más divertidos que he jugado. Y con divertido quiero decir: buenos gráficos isométricos en las misiones tácticas, música muy apropiada que crea tensión, una jugabilidad inmejorable en todos los sentidos, con una dificultad perfectamente ajustada. UFO: Enemy Unknown es uno de los grandes perros de mi vida, y todavía lo juego de vez en cuando. No creo que nadie que pase por Frikiplaster desconozca esta grandísima e inolvidable joya. Recuerdo aquella mítica revista de videojuegos (mi revista favorita de videojuegos) redactada en una sórdida taberna de puerto por una panda de piratas con pata de palo y parche en el ojo incluidos, me refiero a PC Zone, donde resumían lo que era UFO con una concisa pregunta y una breve respuesta: ¿Qué es eso que sale por la ventana? ¡Ah! Es tu vida social.

Por cierto, hubo secuelas. X-COM: Terror from the Deep y X-COM: Apocalypse, que conservan la idea del primero, entre otras de menor calidad. Al Terror from the Deep le afea una dificultad desproporcionada (jamás comprenderé cómo esperan que me pase una pantalla de trasatlántico), pero el juego también está muy bien. En lo que respecta al Apocalypse, es otro clásico, una evolución totalmente digna de su abuelo Enemy Unknown. Pero, a diferencia del Terror from the Deep, que sigue el mismo sistema, gráficos, sonido, etc… que el primero de la saga, el Apocalypse introduce muchas y muy buenas novedades. Por eso le dedicaré su propia entrada. Se la merece.
Por cierto. Para los que no se hayan enterado todavía: 3,3 megas, 8 instalado.
Había olvidado lo gloriosa que es la intro.








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