Vale, vale. Ya está, ya pasó, venga, venga, que cosas más horribles habrán pasado en estos días. Es cierto que Playfriki llega con retraso, pero es tan bueno el contenido que no podrás quejarte. Y si lo haces, me mandas tu dirección y te remitiré un mono darksaniano entrenado para comer ojos. Aquí tenéis la suculenta recompensa a la paciencia…
Los disturbios de esta semana juliana han sido muy desagradables, especialmente porque han afectado demasiado a la redacción de Frikiplaster, que ninguna culpa tiene de las ideas y venidas de maese el gnomo. El sitio al que nos hemos visto sometidos (sí, con arietes y torres de asedio incluidas, cargadas de frikis con cascos y bolas de pinchos) me va a salir un ojo de la cara en aceite, porque lo he tirado casi todo hirviendo, ¡zaca! por la ventana. ¿Quién me paga a mí el aceite? ¿Y la puerta arieteada? No hay derecho a que vayan por ahí destruyendo las cosas que uno laboriosamente se curra. Al menos pude descargar la tensión acumulada de días y días de rascamiento de pelotas tirando pedrolos de 20 kilos por la ventana sobre las turbas (un blanco siempre agradable ¡chof!) que rodeaban el edificio. Recuerdo perfectamente a un friki disfrazado de superhéroe al que le endiñé con el lomo de la 4ª Edición de D&D, algo especialmente grave, porque puede contagiarte alguna enfermedad de esas raras… Miradlo con vuestros propios ojos…

Y eso es lo que tenemos, amigos frikiwarros. Espero que el mes que viene todo sea más tranquilo, y que los destrozos no afecten a Frikiplaster, pardiez, ¿cómo nos atacáis? ¡Si nosotros somos los instigadores! No hay derecho… el mundo al revés.








Deja un comentario