Estaba yo navegando por Facebook cuando me ha salido una publicación de una de estas páginas nostálgicas sobre los juegos de antes, y consistía en un antiguo anuncio de Neo Geo con una pedazo rubia en lencería quejándose de aburrimiento, porque su pareja, un tío con pinta de nerd, había conocido la consola y ya no le hacía caso a ella.
Y eso me ha recordado cómo las compañías de juegos de antes utilizaban reclamos poderosamente sexualizados para atraer la atención de sus potenciales compradores: principalmente niños. ¿Funcionaba? Seguro que sí. Y me ha venido a la memoria la fantástica portada del juego «The Barbarian» -Commodore, Spectrum- un juego de peleas que, al calor del éxito de Conan y Red Sonya, imitando las cubiertas de los cómics del gran Cimmerio, salió al mercado en 1985 y los niños, al ver la portada, preguntamos, como Todd Flanders, «¿papá, de dónde vienen los niños?».

Y es que Palace Software optó por la polémica en su política de promoción, y contrató para ella y para múltiples fotos de márketing a dos modelos, Michael van Wijk y Maria Whittaker, caracterizados como bárbaros o gladiadores. María Whittaker era famosa allá por los 80 por sus posados en topless en revistas de moteros y tipos de dudosa reputación… en las fotos adjuntas podéis intuir el por qué de su fama en aquellos años. En Reino Unido desató la polémica, el feminismo en pie de guerra, los medios bramando… tanta publicidad gratuita supuso que el juego fue un éxito de ventas y que, en 1987, sacasen secuela, «The Barbarian II»… adivinad a qué modelo de topless eligieron para la publicidad… ¡exacto! A María Whitakker.
No es que nosotros en España nos asustásemos. Las compañías españolas hacían lo mismo con los títulos de Dinamic, Ocean, Erbe, etc… solo que rara vez usaban a modelos reales y recurrían con más frecuencia a ilustraciones de Alfonso Azpiri. Pero recuerdo perfectamente una portada con Sabrina, la de la teta de Nochevieja 1988, en la portada de un juego, no me digan cuál porque no lo recuerdo.
Y es que el mundo cambia muy rápido. Hoy en día todo eso sería muy difícil volver a verlo. Como parece imposible que se vuelva a rodar un puñetazo en la mandíbula como el que Schwarzenegger le propina a Sharon Stone en la maravillosa Desafío Total, o Sean Connery a Audrey Hepburn en Robin&Marian. No es que nos guste ver a tías recibiendo derechazos, pero tampoco es agradable ver gente ahorcada o peña cortando cabezas; me gustaría preguntar, ¿es posible casar la censura que impone lo políticamente correcto y determinados movimientos ciudadanos con la libertad artística que se presupone a una peli, o un videojuego, por ejemplo? ¿Tiene alguna lógica que veamos a cientos de tíos morir por la espada o a tiros a todas horas pero un puñetazo, una portada, o unas palabras, levanten ampollas?
PD. Ahora me pondrán la página para mayores por usar esas fotos. No se enteran, esa publicidad ¡estaba dirigida a niños!








Deja un comentario