El diccionario de la RAE define elocuencia como la capacidad de hablar o escribir de modo eficaz, para deleitar, conmover o persuadir. Esta es una facultad muy positiva para un DM, porque de ser realmente elocuente, podrá transmitir a sus jugadores con eficacia lo que realmente tiene en mente.
Un máster puede tener entre manos una buena historia, pero esa historia se reducirá mucho en calidad si no puede implicar a los PJs en el ambiente. Y como no tenemos pantalla de cine, ni altavoces stereo dolby sorround (al menos yo no lo tengo), ni podemos chaparles un kobold que llevábamos escondido en la mochila cuando llegan al bosque, todos los estímulos del escenario que los PJs reciban llegarán por medio de la descripción del Máster. Puedes ayudarte con algo de musiquilla, de un mapa viejo, de un disfraz, pero cuando llegue la hora de la verdad, tendrás que hablar y hacerte comprender.
Puedes ayudarte de descripciones escritas, pero tampoco debes abusar de ellas. El tono monótono de la lectura distrae a los jugadores más inquietos. Una descripción improvisada, hecha con entusiasmo, con misterio, con empatía o con energía, resulta mucho más elocuente que cualquier texto leído. El DM quiere causar una impresión de excitación, terror, alegría, inquietud, suspense… en sus jugadores. Considerando que estos están de cachondeo alrededor de una mesa, quizás fumando unos porros o echando unas risas, transmitir sensaciones a través de la palabra y la imaginación no parece sencillo. Y no lo es. Tendrás que trabajar tus habilidades en oratoria para mejorar, pero anímate, si aprendes con el rol no pierdes el tiempo. Ese tipo de cosas están muy valoradas en el mundo laboral hoy en día.
Tampoco olvides que en la elocuencia también entra en juego la interpretación. Ser DM tiene bastante de actor. Cuando hagas tus descripciones, gesticula, muévete, golpea la mesa, susurra, utiliza todas la herramientas que estén en tu imaginación para enriquecer el mensaje de tus palabras. Al principio puedes sentirte ridículo, pero cuando lo hagas bien tus PJs no verán a un tío majara agitando las manos en una habitación, sino a un ogro iracundo sacudiendo su porra por encima de la cabeza, a punto de cargar contra ellos.
Venga, a ver si alguno me sabe decir a qué ambientación pertenece la ilustración. Si me dice en qué libro sale concretamente, pues mucho mejor. Un saludo.







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