El bloguero friki Erekibeon tuvo el otro día a bien recordarnos aquellas pequeñas maravillas de nuestra infancia, recreativas beat’em up, con las que descargabas la rabia juvenil contra los maestros, los empollones, las mama chicho y los chulitos de patio-colegio. Allá por 1994 las consolas Megadrive y Super Nintendo (por mentar a las más conocidas) dominaban el panorama videojueguero, y los que ya apuntábamos maneras de frikis y empezabamos a experimentar con el rol, nos sentíamos atraidos por jueguillos donde salían esqueletos, espadas, bosques y magos chungos. Si esto lo mezclabas con aquel estilo de avanzar y pegar que habían puesto de moda clasicazos como Final Fight, ya tenías el vicio asegurado.
Una de aquellas joyitas fue Legend, un beat’em up de espada y brujería que sacó Seiko para la Super Nintendo, y que colmó nuestro mono de frikazos. Claro que hoy tiene un aspecto muy distinto al de entonces, pero eso es lo de menos. Su argumento era realmente innovador: un cabroncete llamado Clovius, hijo malvado del rey, se ha apoderado del reino de Sellech, tiranizándolo y llenando los caminos de asaltaviejas que impiden a los pacíficos y cumplidores habitantes del país vivir en paz. Para completar su buena obra del día, Clovis quiere resucitar a Beldor, un malvado tirano de los antiguos tiempos, para que le ayude a dominar el mundo. Dos bárbaros con un gran parecido físico (¿gemelos?), el uno con una espada, el otro con un hacha, se han decidido a plantarle cara a Clovius (todo parecido con una película italiana de los 80 es mera coincidencia). Así empieza la aventura.
¿Y qué nos encontramos? Legend es una propuesta gráfica muy interesante, con escenarios envolventes y siniestros, especiados con un toque gótico sencillamente absorbente. La música es interesante y se inserta bien en el desarrollo de las pantallas. Algunas de sus melodías son bastante míticas, y reproducibles en la ducha. La jugabilidad del chiquillo no está tampoco mal, aunque hubiese preferido que los bárbaros protagonistas caminasen y ostiasen un poco más rápido. ¡Ah! y opción a dos jugadores, que está muy bien si tienes a un friki que te acompañe. Respecto a la dificultad, creo que el juego te planteará un reto, incluso si eres muy quemón.
Las pantallas te llevaban a través de poblados medievales, bosques oscuros, templos, molinos decadentes, cavernas y posadas llenas de borrachos facinerosos. Partías espaldas de esbirros, magos, matones de taberna, saltimbanquis, algún dragoncillo, y al final le ponías el hacha en el lomo al mismísimo Clovius: toma mamón, ahora vas y resucitas a tu madre. Te ayudabas de pócimas, barras de pan, sacos de oro, y magias al estilo Golden Axe, que sacudían a todo bicho viviente. ¡Y todo esto lo hicieron solo dos tíos!
Conformaba un conjunto atractivo y divertido. Por eso Legend fue uno de esos jueguillos de los que te acuerdas de tanto en tanto. Si tienes moral y te mola lo viejo, todavía puedes encontrar la ROM por los mundos de internet, y sin dificultad. Recordarás tiempos gloriosos si andas sobre los treinta años, pero abstente si rondas la veintena. No lo comprenderías.


















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