Ocurrió todo así: me encuentro el otro día con un miembro de la guardia vieja del rol de Springfield, de los de pata negra, que empezó en estos mundos de frikismo e irrealidad conmigo. Y va el tío y me dice que ha retomado el Señor de los Anillos (juego de rol), el de Joc, para hacer una campaña con unos recién iniciados en eso de los dados y los +1. Su nombre en clave es Txelo de Castro, otros (que somos más frikis) le llamamos Sir Bowen.
Y eso me dio que pensar. La primera partida que dirigí fue para Runequest, pero en seguida di el salto al Señor (o MERP, pero prefiero la otra denominación, porque tiene menos sonido a ventosidad), donde dirigí mi primera gran campaña. Fue muy guapa. Éramos unos crios y nos encerrábamos embotados en un garaje donde respirábamos gases. Eran otros tiempos. Cuando aquello de jugar a rol era casi como ser un forajido, especialmente en pueblos pequeños como Springfield, donde decían que si jugabas a eso acababas matando viejos.
También es cierto que yo compré mi primer juego de rol animado por la mala prensa que le daban al asunto desde los medios de incomunicación. Era otra reliquia, ¡El Señor de los Anillos Básico! Lo tengo por casa, era muy sencillito pero me aportó mucha ilusión. No llegamos a jugar. Nuestra consolidación en los mundos de yupi se produjo de la mano del otro, del avanzado, sí, el de las tablas. El mismo que recuperaba hace poco Sir Bowen para robarles la inocencia a unos chavales. Dicen que seguía el sistema del Rolemaster. No lo sé, nunca tuve el Rolemaster ni lo jugué. Pero era endiablado.
Había una tabla para todo. Era un sistema basado en el dado d100+modificaciones varias. Si te tropezabas, tirabas en la tabla. Si te pinchaban con una lanza, tirabas en la tabla. Al hacer un crítico, tabla de críticos (una diferente para cada tipo de arma). Si pifiabas en un conjuro, tabla al canto. Si ibas a cagar, tirabas en una tabla. ¡Ups, me ha salido 02! Una serpiente te muerde en el culo, tira en la tabla de los venenos. Como os podéis imaginar, los combates no eran un ejemplo de fluidez, ni la mesa de juego era espejo de orden. La ocupabas literalmente con tablas. En una aventura ordinaria, si eras cumplidor con lo de las tablas, podías llevar fácilmente a medio grupo tullido, con parches, muletas, vendajes en la cabeza, amputaciones y más. Más que un grupo de aventureros, parecían la compañía de Santa Teresa de Jesús. Ser mago también era duro. En nivel 1 podías, si eras hábil, utilizar tus poderes mágicos para calentar la sopa.
Pero nos divertíamos mucho, a pesar de las tablas. Hicimos aventuras míticas, a lo largo de varios años, hasta que dimos el salto al AD&D. Al menos dirigí tres o cuatro campañas al Señor con distintos grupos, pero de la que mejores recuerdos guardo es de la primera, con los míticos Percebal, Alfharon, Bilbo y algún otro que ya he olvidado.
En este blog de viejas glorias, derrotados caballeros ochenteros y frikis que vomitan sobre la 4ª Edición, hay también un espacio para este tipo de recuerdos. Por eso si hay alguien por ahí interesado aún en el Señor de los Anillos de la mítica Joc Internacional, dejo aquí un link para que podais descargaros las aventuras que publicaron en español de este juego de rol, que vale, no era perfecto, pero tenía su atractivo. Al menos nos empujaba a leernos los libros en los que se basaba el juego con cara de flipados, antes de que llegase Hollywood a violarnos la imaginación. En realidad, fuimos afortunados.
Suplementos + Aventuras MERP: http://www.lacompania.net/lorien/suplementos








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