No es uno de los perros -a partir de ahora, entiéndase «perro» como videojuego viejo- más conocidos en los círculos de rol para PC, donde triunfaron los Elder Scrolls, los Ultimas, los Lands of Lore, los Baldurianos y todos esos. Tampoco es un perro que con sus secuelas haya creado una escuela megafamosa, ni que sus fans sean de los que más ruido meten, calentándote las ideas con sus maravillas y poniéndote la cabeza como un tambor.
Y no obstante, es uno de los mejores. Y su saga. Me refiero a los Realms of Arkania, trilogía INDISPENSABLE para todo gourmet del buen rol videojueguero, de la cual Shadow over Riva (La Sombra sobre Riva, 1996) fue tercera y conclusiva parte, obra maestra donde las haya en eso de enchufar el ordenador y darle guerra a los malos. Precediéndole, nos encontramos Blade of Destiny (1992) y Star Trail (1994), también geniales.
El sistema de juego y creación de personaje era el más complejo que yo he visto en un juego que merezca la pena, desde el primero hasta el último de la saga (era un sistema común a los tres). Te movías en un entorno 3D que mejoraba desde el primero al último. En la Sombra sobre Riva, ese entorno estaba perfeccionado y muy logrado, con movimiento suave al estilo Doom, Daggerfall, y otros perros de su tiempo. Los gráficos estaban muy bien (inolvidables las caras de la mitad de las estrellas de Hollywood entre los PNJs: Sharon Stone, Meg Ryan, Michelle Pffeifer, jejeje), y los entornos tétricos inquietaban de verdad.
El sistema era rolero 100%. Había tantas habilidades y conjuros que no llegabas a utilizarlas en todo el juego. Tú podías elegir utilizar determinadas habilidades, mientras que otras se activaban solas cuando menos te lo esperabas (descubrir puertas secretas, intuir peligros…). El método de combate estaba muy logrado, pues te sacaban del entorno 3D para llevarte a un escenario isométrico cuadriculado donde mover tus personajes y controlar mejor la acción. Esto yo lo he agradecido siempre, porque me inflaba la paciencia el sistema de los perros de TSR (Eye of the Beholder, Strahd’s Possession, Menzoberranzan…) de combate en tiempo real, que daba asco. La magia estaba muy desarrollada, pero tendrás que hacerte con un guía en Internet si quieres sacarle todo el jugo, porque una vez en el juego no tienes mucha información sobre los conjuros.
La Sombra sobre Riva se iniciaba en una ciudad (Riva) y es un perro en buena medida «urbano». Quiero decir con ello que parte importante de la acción se situa en una sola ciudad, a diferencia de lo que ocurría en los predecesores, donde había un mapa inmenso para explorar (y con mucho detalle, todo sea dicho). No obstante, en ella descubríamos dungeons de todo tipo: criptas, cloacas, castillos… y también salíamos por el campo, montábamos en barco, recorríamos los mares, aunque de una manera ciertamente limitada. El gran fallo que recuerdo del juego, algo en lo que Hamanu de Urik coincide conmigo, es que, aunque no era corto, se hacía corto. Porque cuando terminaba (en una última misión algo decepcionante para el nivel que el perro llevaba) querías más, te sentías engañado: la complejidad de los personajes era tal, que no te había dado tiempo a desarrollar su potencial. Prometía tanto que de pronto todo se truncaba y te cagabas en los alemanes que programaron esta maravilla.
¿Alemanes he dicho? ¡Sí! Realms of Arkania es una conversión a los bytes de un juego de rol de mesa alemán que dio por saco a D&D allá por los ochenta (Das Schwarze Auge), superándole en ventas. También los perros son germanos. Su acción trascurría en el continente de Aventuria, donde encontrábamos hombres, elfos, enanos, orcos y ¡vikingos!, llamados thorwalos. La última versión del juego de mesa fue lanzada en inglés en 2003, pero como imagináis no ha tenido demasiado éxito y es poco conocido. Para los frikis más incondicionales, aquí tenéis la entrada de la wikipedia al respecto.
Pero hasta la mejor receta es insípida sin una buena salsa. Ningún perro que tenga mala música tendrá un lugar en mi corazón. Esa es la salsa donde se baña La Sombra sobre Riva. Y estoy por decirte algo grande, algo trascendental. Las melodías de terror de la Sombra sobre Riva son las mejores que he oido en un juego. Acojonan de verdad, e inquietan a los jugadores en cualquier partida de rol convencional. Un jugador mío, una vez (previos porros y alcohol, todo sea dicho) perdió los nervios con los cánticos fúnebres de la pista Te extinguo, y me gritó «¡Apaga eso de una puta vez!». El CD original del juego podía escucharse si lo metías en el reproductor, y yo agradecí eso enormemente. Demos gracias a Guy Henkel por su soberbia banda sonora, realmente uno de los puntos más memorables del juego.
Y yo sería una mala persona si no te facilitase esa maravilla para que ambientes tus partidas de terror y saques a tus jugadores de sus nervios. Verás que hay pistas bucólicas de paseos por el campo, otras más serenas y tranquilas, pistas heroicas, y la matrícula de honor: las sinfonías terroríficas, que son simplemente sensacionales.








Deja un comentario