Cuando terminó la campaña de Barovia se perfilaba otra muy grande, pues estábamos inspirados. Esto será de 2004-05, y se alargó por cinco o seis sesiones bastante bestiales y guapérrimas. Aquel escenario de Ravenloft fue especialmente triunfante en esta campaña y las dos siguientes, tres en total: Sanguinia, Pharazia y Vorostokov. Mis pejotas seguro que no las recuerdan, yo haré memoria, porque no conservo aventuras ni documentos que lancen algo de luz, por tanto todo lo que saco que son recuerdos. Si podéis aportar algo más, ponedlo en comentarios. Amarrense los cinturones.

A través del portal en las brumas se teleportaron al reino helado de Sanguinia, incluido el cadáver de Hiberlas. Pero hice que, por una alteración del tiempo, Hiberlas muerto llegó a Sanguinia diez años antes que todos los demás. El lord oscuro de Sanguinia era un hijo de P. llamado Ladislav Mircea. El simpático Ladislav vivía en un castillo llamado Guirgiu, y sus hombres encontraron el cadáver de Hiberlas. Allí, cerca del lago Argus, se levantó una cripta para alojar los restos de tan distinguido caballero, pero la arrancaron el corazón para que Ladislav pudiese contemplarlo y divertirse mirándolo.

Los pejotas aterrizaron cerca de la cripta de Hiberlas, diez años después, y alguien les informó de la papeleta, algún viejo clérigo amable con el que dejaron a la chica a la que perseguía Strahd. Ellos querían resucitar a Hiberlas, pero para hacerlo necesitaban el corazón que había hurtado Ladislav. Mal rollo. Pero, con un par, fueron hasta el castillo Guirgiu y se presentaron ante Mircea, para pedirle el corazón. El señor oscuro aceptó darles el corazón, solo si le traían a cambio el corazón de un gigante del hielo que vivía cerca del monte Radu. Tema peliagudo, pero aceptaron buscar al gigante (he olvidado el nombre) y matarlo. El planazo para matar al bicho lo recuerdo.
Dado que era un bicho muy gocho para el grupo, que todavía no tenía nivel para machacarlo, quise darles una ayudita. El gigante era tuerto. Cualquiera con un mínimo conocimiento clásico, sabrá que mientras el gigante duerme se le puede apuñalar el ojo sano, y ya tiene que pelear ciego, y esa fue la idea. Cuando un bicho peleaba ciego, se tiraba 1d100 y el 50% de los ataques exitosos fallaban automáticamente. Lo que idearon fue sacar al gigante de la cueva y hacer que les persiguiese hasta un precipicio, por donde se despeñaría y muerte automática. Recuerdo que el pejota del Maestro Ninja, Nicolai, estuvo en el tema de pincharle el ojo, y creo recordar que el de Tarnus, ¿Kaidern?, anduvo esquivando pedradas del gigante antes de que se precipitase por el precipicio.
Después bajaron y le arrancaron el corazón al gigante, y fueron hasta el castillo Guirgiu para llevárselo a Ladislav. El príncipe les devolvió el corazón de Hiberlas, y pudieron proceder a su resurrección con la ayuda del viejo. Hiberlas volvía a unirse al grupo, en el momento en que una nueva aventura parecía perfilarse. No recuerdo dónde, habían encontrado una espada con el nombre de Octavius du Genderlan inscrito en el filo, ¿quizás en la guarida del gigante? El caso es que la espada era un objeto muy especial. Descubrieron que pertenecía a la familia de los Grifoardiente, que fue la dinastía que gobernó en Sanguinia, y a la que expulsó Ladislav Mircea muchos años antes. De alguna manera, el pejota Octavius era descendiente los Grifoardiente, y tenía derechos para reinar allí. Movida. ¿Podía el pejota de Fran Lanister gobernar sobre Sanguinia y desplazar a aquel malvado personaje?

No me preguntéis por qué, quizás mis pejotas sepan algo, pero debieron activar unas piedras mágicas dispersas por el territorio de Sanguinia, cinco creo, y entrar en las tumbas de los antiguos señores de Sanguinia; el propósito de aquellas aventuras no lo recuerdo, pero si recuerdo que fue muy guapo, unas sesiones muy divertidas. Al final todo se solucionó en una batalla final, donde Genderlan juntó a las poblaciones en torno a Guirgiu para luchar contra el ejército de Mircea. Pero el señor oscuro logró reunir una fuerza para dar batalla, y en medio de la lucha, atrajo el favor de un rey goblin que atacó a las tropas de Genderlan con tropas de wargos que lograron hacer finalmente fracasar el intento de Fran Lanister por liberar aquella tierra.
Aquello se jugó en el Bareto, en una sesión larguísima donde yo me columpié con el sistema de batalla que planteé. No fue muy fino, pero nos divertimos mucho. Al final, los pejotas huyeron del campo de batalla hacia las brumas, y renunciaron a su propósito de liberar Sanguinia. La maldición de Ravenloft volvía a imponerse.







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