
En general es habitual tener algunas temáticas o preferencias que hacen que un producto nos enganche de entrada. Puede ser una época histórica, el estilo gráfico en un juego, una temática concreta, etc.
En mi caso, ocurre con los mundos postapocalípticos, con un pasado trascendente olvidado y un futuro comprometido por divinidades que incluyo trascienda entre mundos. Aunque no lo parezca, afortunadamente esta temática está bastante extendida y existe una gran variedad.
Si tuviera que buscar un motivo por el cual me gusta, diría “The Stand” de Stephen King. Concretamente la serie de televisión de 1994. Sigue siendo uno de los mejores recuerdos de series y pelis de mi infancia, con un mundo deshabitado, un escenario postapocalíptico y la lucha entre dos fuerzas divinas; el bien (a través de Madre Abigail) y el mal (con Flagg). También con un pasado olvidado de cómo esas fuerzas llegan a existir.
Por otro lado, comentaría sin duda Xenogears, una de esas historias Japonesas retorcidas, donde nos encontramos en un universo postapocalíptico, donde la Iglesia intenta resucitar a Dios para volver a “someter” a los hombres y nuestro objetivo es liberar a los humanos matando a Dios, ángeles y acabando con la Iglesia (¿es raro que no llegase a muchos países?). Una realidad donde se cumple la hipótesis de la Panspermia, con un Dios además creado con la ayuda del hombre a través de materia la cual no se sabe si es natural o bien de otra civilización olvidada.

Mad Max fue algo extraño en mi infancia. Eran películas recurrentes en la tele, con un mundo atractivo, pero las películas siempre me parecieron algo deprimentes. Una serie de películas que me gustaba y disgustaba al mismo tiempo (gracias Fury Road, ahora hay una que me encanta).
Podría seguir con muchas más influencias, pero termino con Grey. Un Manga y OVA de 1980 cuyos conceptos creo que sobrepasan a historias como Matrix o Terminator, siendo anterior.
Y después de haber comentado mis primeras influencias, entro directamente a hablar de lo que nos comete, uno de los mundos que están en mi top, Athas. Lo mejor de Athas y Dark Sun es que a medida que me iba adentrando, iba encontrando cosas que me gustaban más que las anteriores.
Dark Sun
No recuerdo el año que conocí Sol Oscuro. Pudo ser entre el 95 y 97. Lo que sí sé, es que por aquel entonces ya tenía muy claro que la ambientación de Dark Sun tenía todos los elementos de un mundo que me encantaba.
La primera descripción fue de un mundo de fantasía post-apocalíptico donde la tierra, Athas, había sido devastada por los propios seres que habitan en ella. La mayor parte de la actividad se desarrollaba en una extensión totalmente desértica con varias ciudades-estado con pocos miles de habitantes.

Además, las razas más habituales de la fantasía como goblins, kobolds, hadas, etc. no tenían cabida en Athas. Solo bestias y seres salvajes con poderes psiónicos, que hacían de Athas un lugar donde el objetivo era sobrevivir. La estética de razas y paisajes, los diseños de Brom, la ambientación… Con todo esto ya me había ganado, pero había más.
Resultó que las ciudades-estado estaban controladas por reyes hechiceros. Hasta entonces, no había visto nada por el estilo y eso me impresionó. Humanos con poderes psiónicos y magia profanadora de un poder nunca visto que directamente consumían la vida a su alrededor. Podían otorgar poder y conjuros a sus templarios, como si fueran dioses. Eso te hace querer adentrarte en el mundo de Dark Sun solo por el hecho de jugar para intentar sobrevivir.
Sin embargo, había algo más. Estaba Borys de Ebe, el Dragon de Tyr. El personaje que sin duda más me fascinó en su día. No solo por su poder, que por aquel entonces era algo muy llamativo para unos “chavales” como nosotros, sino por su apariencia. Y es verdad que reyes hechicero como Hamanu o Nibenay son muy top, pero el Dragón de Tyr tiene sin duda los mejores diseños de un dragón que haya visto hasta hoy.

Esto me llevó a empezar a leer las novelas. Empecé con la Tribu de Uno, trilogía que me encantó no solo por el viaje a lo largo de Athas, sino por el personaje que es Sorak y su enfoque como tribu de uno. Nunca había experimentado una lectura con un personaje con varias personalidades dentro y me enganchó de principio a fin. Después le tocó el turno al Pentaprisma, unos libros que te desvelan todo el salseo de Athas y que si te gusta el mundo, es una lectura obligada. Esta lectura me llevó al siguiente punto.
Rajaat
Cuando profundizas en Athas como ocurre con el Pentaprisma, es imposible no prestar especial atención a Rajaat, lo cual me llevó a leer los manuales de AD&D de Dark Sun. En ellos descubres entre otras muchas cosas, el detalle de la historia de Rajaat o lo que es lo mismo, la historia de la magia.

Rajaat, un Pyreen tan superdotado como desagraciado y oscuro, nunca encontró su sitio en el mundo. Desde los inicios de la Era Verde, hace unos 14.000 años, Rajaat estuvo buscando su sitio en el mundo y el significado de su vida, no queriendo ver que era solo un accidente. Y eso le llevó a una de las grandes cosas de Athas, y es que Rajaat, descubrió la magia por sí mismo, algo que nunca antes había existido en Athas. Pero es más, estudió el arte del LifeShaping o formación de la vida que antaño habían dominado los halflings. Esto le llevó a entender y sentir la energía que fluía en todos los seres, a sentir como fluía para generar la magia y finalmente descubrió que podía arrancar la energía de cualquier ser vivo para intensificar su magia. Pasó 200 años perfeccionando esta técnica, hasta que finalmente fue capaz de canalizar tanta energía que ni el mismo era capaz de controlar y casi le destruye. No se detuvo ahí y hoy en día, 14.000 años después, es considerado una fuerza de la naturaleza en sí mismo.
Recientemente, en la última parte del Pentaprisma, Rajaat es liberado y éste, a golpe de frase sentenciosa empieza a matar y/o condenar a varios reyes hechiceros. Por suerte para Hamanu (que era el siguiente) es pronto retornado a su reclusión (the Hollow).
El objetivo de Rajaat, es devolver Athas a la Era Azul y está claro que si fuera liberado, podría tener el poder necesario para hacerlo. Y esto nos vuelve a llevar a otro punto.
Rhulisti
Donde seguimos yendo hacia atrás y nos encontramos con la historia olvidada de Athas, donde los halflings, antes llamados Rhulisti, dominaban el mundo acuático que era Athas y cuando las otras razas inteligentes no existían.
Los Rhulisti conocían los secretos de la vida. Podían forjar herramientas igual que se forjan en metal, pero su materia prima era una planta rocosa que vivía en el mar y de origen desconocido en Athas (hay hasta historias que hablan de un meteorito). Así, entendían el secreto de la vida y podían forjar todo tipo de herramientas y estructuras vivas, que podían no solo trabajar solas, sino llegar a reproducirse o enfermar.
Llegaron a tal punto de desarrollo que consiguieron dominar la energía del Sol (civilización de tipo II en la escala de Kardashov). Sin embargo, eso mismo les llevó a casi destruir su mundo y a verse obligados a degradar su Sol para frenar su propia destrucción, cambiando el Sol de Azul a Amarillo.
Sin duda una de las etapas más interesantes de Athas, aunque ya olvidadas.
Dregoth
Por último, creo necesario hablar de Dregoth para transmitir la esencia de Athas por completo. Es además uno de los grandes personajes de Athas.
Cuando Rajaat se marcó como objetivo volver a la Era Azul, quiso empezar destruyendo todas las razas que habían surgido con la Era Verde. Para ello, estuvo enseñando magia por todo el mundo y buscando así a los más destacados hechiceros y psiónicos que tuvieran además tanta ansia de poder como falta de escrúpulos. A estos hechiceros, llamados Campeones, les imbuyó del poder del Sol a través de la Torre Prístina, volviendo el Sol a un color Carmesí.
Después, mandó a cada Campeón a destruir una raza. Pero no era casualidad la encomienda de cada campeón y así como Sacha fue la Maldición de los Kobolds o Nibenay la Ruina de los Gnomos, para Dregoth, alumno destacado y con potencial incalculable, su nombramiento fue Dregoth: Azote de Gigantes. Así, Dregoth entró en Giustenal, acabó con el reinado del gigante Taraskir junto a su guardia y se autoproclamó rey de Giustenal, no acabando con el resto de gigantes debido a que pronto se enteraron que Rajaat también acabaría finalmente con ellos y se unieron para confinar a Rajaat.
Así, más poderosos que nunca, los reyes-hechiceros tomaron las principales ciudades-estado y allí comenzaron su secreta transformación en dragones. Pero Dregoth era distinto, él se enorgullecía de su poder y ansiaba ser un verdaderos Dios y ser alabado. Y no solo mostraba su transformación al mundo, sino que además llegó al último estado de transformación (9º) cuando el resto de Campeones aún estaban en la fase inicial (1ª, 2ª) hace unos 2000 años. Hoy en día, todavía ninguno ha llegado a ese nivel de transformación.
El egocentrismo de Dragoth, su fortaleza y su debilidad al mismo tiempo, llevó a que el resto de reyes-hechiceros temieran por su destino. No querían una competencia cuyo poder no pudieran enfrentar y tampoco querían un Dragón loco como lo fue Borys en su siglo de devastación.
Y aquí sigue la grandeza de Athas. Los reyes-hechicero, se juntaron en secreto para planear como destruir a Dregoth antes de que terminara su transformación. El plan era directo, vil y certero. Teletransportarse en torno al trono de marfil de Giustenal y darle a Dregoth muerte por aperreamiento. Y justo eso es lo que hicieron. Aun así, destruirle no fue fácil y todo Giustenal se vio sumido en cenizas, quedando Dregoth muerto y sepultado bajo los escombros.
Pero así como Rajaat había descubierto la magia y como controlar la energía que fluye en los seres vivos, Dregoth no se había conformado con ser un Dragón y había descubierto lo que había más allá de la vida. La no vida. Así, cuando los reyes hechiceros lo mataron, Dregoth solo tuvo que desprenderse de su lado vivo para pasar a ser un no-muerto. El rey hechicero más poderoso en el presente, convertido además en Dragón-Liche.
Durante esos 2000 años, Dregoth volvió a hacerse con un ejército de súbditos, mandando espías por todo Athas y también estudió la Era Verde. Descubrió que a través de plano del Gris, se podía salir de Athas hacia otros mundos y salió en busca de la respuesta a ser un verdadero Dios. Viajar a través del Gris es casi imposible para los vivos y por ello Dregoth puede moverse más cómodamente por los planos además de haber encontrado un Portal de la Era Verde. En esos viajes, descubrió y observó a los dioses de otros mundos. Hoy Dregoth está deseoso de su venganza, ha construido su símbolo de Dios, muestra su imagen como un dragón en vida y no parará hasta convertirse en el Dios de Athas. Si alguna vez lo consiguiera, imagino que sus clérigos serían bastante poderosos, pero que a cambio, para dar poder a su Dios, se verían constantemente sumidos entre dolor y heridas (al más puro estilo Blasphemous).
¿Será Dregoth la próxima amenaza de Athas? Aunque tenemos la aventura oficial de Dregoth’s Ascending, al ser una aventura, es difícil saber cómo Wizards dejaría en transcurso y desenlace.
Ójala Wizards decida algún día hacer algo interesante con Athas y no la chapuza que hicieron en la 4ª edición. O al menos, que alguien escriba una novela de los próximos años en Athas.








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