En nuestra cita anual del frikirregalo he pensado reunir cuatro perros con historia, y comentarlos como dios manda. Son cuatro perros de estrategia, de esos de gestionar imperios y naciones que tanto me gustan. Tres son históricos (mi debilidad) y uno de fantasía medieval. Son la antítesis del mierdajuego; esto si son juegos en condiciones y no una vomitona infecta, por eso los regalo navideñamente para que seáis felices. Espero que leyéndolo aprendáis algo, y si no, como diría Conan, iros al infierno.
Sword of Aragon (1989)
Sé que jugar a este perro en tiempos de Total War es una puta frikada. Pero, creedme, se puede jugar y disfrutar. Sword of Aragon es mejor que muchos juegos actuales, que dan pena. Preferiría jugar a él que al Europa Universalis IV o al Civilization VI, que son ponzoña. No digamos nada de los Command&Conquer Red Alert, o babosas del mismo género que vinieron al mundo para deprimirte, no. Sword of Aragon es un gran juego, aunque naciese en tiempos sin la tecnología informática de hoy, intentaba salvar su pobreza técnica con una idea brillante.
Tú eres el duque de Aladda, los orcos y goblins acaban de matar a tu padre, y heredas toda la parafernalia en medio de la fiesta. Tienes que organizarte para resistir a los ataques de goblins y trolls, e iniciar el contraataque para salvar tu ducado primero y, si eres listo y hábil, lograr conquistar la ciudad imperial para proclamarte emperador. Para ello, debes gestionar el desarrollo de las ciudades que conquistas, invertir en la promoción de la artesanía o la agricultura, o en sus defensas; formar tus ejércitos (decides el armamento de las tropas, las armaduras y escudos que llevan, si van a pie o a caballo…); contratar héroes para que te ayuden (caballeros, bárbaros, clérigos y magos) que se desarrollan como un PJ de un mundo de rol, al igual que tu personaje; y, por supuesto, coger tus ejércitos y lanzarte a la aventura, y os digo que hay mucha. Deberás librar batallas contra los ejércitos de goblinoides, trolls o rebeldes, y tu experiencia aumentará, subiendo niveles y acaso logrando nuevos objetos mágicos. A medida que avanzas, distintas situaciones requerirán tu juicio, o tu intervención en lugares del mapa, como salvar a la hija de un mercader de un minotauro, o matar al dragón que interrumpe el paso de los mercaderes en las montañas. La partida ofrece mil ocasiones de disfrute rolero. La dificultad está ajustada, es difícil pero no frustrante, y da mucho gusto ganar las ciudades e ir convirtiéndote en el cheriff del lugar.
En su momento, Sword of Aragon tuvo una buena acogida, con críticas muy positivas. No creo que se merezca menos ahora, aunque solo podrían jugarle auténticos enfermos mentales. En todo caso, un enorme perro que se mea en la cara del Civilization VI.
Sid Meier’s Colonization (1994)
Quizás algunos recuerden el Colonization, ese perro de estrategia en el que lideras a unos colonos para fundar ciudades y explotar los recursos en el Nuevo Mundo, y finalmente alcanzar la independencia de la metrópoli. Los que no hayan ni oído hablar de él debo decirles que se pierden uno de los juegos con un sistema más adictivo y divertido de cuantos se han hecho para ordenador. Yo no juego al Civilization, también de Sid Meier, ni al 1, ni al 2, ni al 3, ni al 4, ni al 6. El 5 me gusta. Pero regularmente juego al Colonization porque me engancha.
El Colonization alcanza la perfección en muchos aspectos, desde luego no los gráficos, que son los propios de su era. La gestión es adictiva, consiste en ir llevando gente desde Europa a América para explotar recursos como el tabaco, el algodón, el azúcar, y convertirlos en productos que se vendan bien en los mercados europeos. Mientras desarrollas una economía que dé buenos réditos, debes explorar el continente, que esconde muchas sorpresas, y luchas con los indios a los que molesta tu presencia allí. También los otros europeos pueden ser molestos. Debes conseguir un equilibrio entre expansión y explotación comercial, pues si solo te expandes no lograrás sacar beneficios de tu presencia en América. Os aseguro que las horas se pasan como minutos.
Todavía podéis disfrutar de Colonization. Recientemente se hizo un remake con el sistema del Civilization IV, pero tiene un no se qué que le hace perder magia. Si de verdad quieres jugar al Colonization, pues GOG, te lo compras por 3 euros y le metes mil horas. Después me dices, fijo que te flipa.
Europa Universalis II (2001)
Seguimos avanzando en el tiempo y nos encontramos con otro de los maestros. Perro histórico de estrategia en tiempo real que abarca toda la Edad Moderna, y en el que puedes jugar hasta con un minúsculo reino africano del que ni habías oído hablar en tu vida. EU2 fue el JUEGO con mayúsculas en los inicios del siglo XXI, y todavía hoy es perfectamente jugable.
Cuando empiezas a jugar te da la sensación de no poder hacer mucho. El presupuesto de principios de año se agota rápidamente. Sin dinero no se puede colonizar ni hacer casi nada, la guerra es una guarrada si no tienes cómo financiarla; básicamente, te das cuenta de la realidad: sin dinero los Estados no funcionan. Así que tienes que administrarlo bien: controla la inflación o te darás cuenta de lo jodida que es; los créditos hay que devolverlos; hacer tropas como un imbécil no es una solución, porque hay que financiarlas y te hunden la hacienda. En EU2 te das cuenta de que la economía no era lo que pensabas, y que si te la pasas por el forro, llegará la bancarrota y todo se irá a la mierda. Aparte de esa genial gestión económica, la guerra y las batallas están bastante bien ajustadas, la colonización es lenta, a veces tortuosa, pero realista. Las tecnologías son distintas a otros juegos, y se conseguirán más o menos rápido dependiendo lo que inviertas en ellas y la libertad de pensamiento en tus reinos. El comercio también está bien acertado, y si sabes gestionarlo bien, será tu principal fuente de ingresos. Eso si, aprender a jugarlo te llevará tiempo.
Como conclusión, el EU2 es el juego más equilibrado, ajustado, adictivo y extenso que podrás agenciarte si lo que quieres es conquistar América, consolidar el reino de Prusia en el norte de Europa o cogerte Inglaterra y darle por el orto a todos los demás.
Rome II: Total War (2013)
Creo que Rome II es el final de un maravilloso proceso de perfeccionamiento, el juego que, a mi gusta, mejor ha alcanzado la perfección. Tiene ya unos añitos pero sigue siendo el mejor Total War. Si le añades todas las expansiones que han ido saliendo (Wrath of Sparta, Empire Divided, etc…) es el juego perfecto. Hasta la música me flipa.
Rome II supera a todos los Medieval Total War, incluso a la joya de la corona, los dos shogunes, porque el Rome II tiene el mejor escenario y el más conseguido. Los gráficos son buenos, el sonido flipante, las batallas son fluidas y se disfrutan a muerte, aunque no siempre ganas, porque la inteligencia artificial es bastante buena. Puedes jugar con los monarcas helenísticos, cosa que me flipa, con los cartagineses y cambiar la Historia, o con los romanos y aplastar a todo bicho viviente a golpe de legión. Hay un montón de facciones, infinidad de tropas distintas, una diplomacia ajustada, un mapa flipante con recursos comerciables y, lo mejor aún, ¡en la Antigüedad! Imagínate: Roma, Atenas, Esparta, Pérgamo, Alejandría… ¿existe un escenario más atractivo?
De todos los juegos de estrategia a los que he jugado, creo que el Rome II es el que mejor reúne todo aquello que yo podría pedirle a un juego: batallas muy guapas, gestión lógica y bien equilibrada del imperio, un aspecto inmejorable de gráficos, música bestial, difícil sin ser imposible… Hace diez minutos he salido de él porque me absorbe la vida. No te lo compres si no quieres ser su esclavo.
Y estos son los juegos de esta Navidad, espero que coincidáis conmigo al menos en un 80%. El año que viene hablaré de otros juegos estratégicos que se han llevado parte de mi vida, con el Heroes of Might&Magic III como abanderado. ¡Feliz Navidad!

















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