Los dados son importantes para los frikis del rol, son un poco como el alma de la campaña. Cuando comienzo una nueva campaña, me gusta estrenar dados, y hacer ostentación, habitualmente ominosa de ellos, enseñándoles a mis pejotas los instrumentos con los que pretendo matarles.

Strahd anda siempre haciendo de las suyas por Ravenloft, chupa sangre, aterra a la aldea de Barovia y acosa a una bella campesina; prohíbe a todo Cristo salir de su señorío y te mata si lo intentas, ¿qué mas necesitáis para convenceros de que es un cabrón?

He comprado un set de dados para la que va a ser nuestra nueva y bestial campaña, que es un poco como volver atrás y resolver asuntos que estaban pendientes desde hace más de veinte años. La campaña es un escenario oficial, uno de los más celebrados por los creadores de TSR ahora Wizards of the Coast, y es el módulo original de Ravenloft, actualizado y mejorado, en el libro recién comprado por mí: La Maldición de Strahd.

Tengo el libro en mis manos y está muy guapo. He leído ya parte, y promete una aventura larga, compleja, detallada y mortífera, que nos hará disfrutar como puercos en una charca pestilente. Y no podía dejar de comprar un set de dados para hacer de la experiencia el cénit del placer de los goblins y los guerreros magos. Del rol, vamos.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es img_20211208_120227.jpg
Los dados en cuestión, me van a dar muchas alegrías…

Los llamo los dados nazis, y me explico. Son dados nazis porque servirán a los planes maquiavélicos y malvados de un nazi, que es Strahd von Zarovich. Vale, diréis. En Barovia no hay nazis, estás mezclando un episodio del mundo real con el rol. Ya sé que en Barovia no hay nazis, listillos de los webos, lo de dados nazis va por otro tema. Porque Strahd, si hubiese vivido en nuestro tiempo, tiene toda la pinta de oficial de las SS, no le habría temblado el pulso para meterte unos gramos de plomo en el cráneo por tocapelotas; pero además, los dados son nazis porque son de hierro, pesan un webo, y te joden y te pican la mesa sobre la que los lanzas. La referencia al metal y especialmente al hierro es común entre el ideario fascistoide, por eso mis dados de hierro son fascistas y nazis, y porque les sale de los cojones; y además van a intentar exterminar a mis pejotas sin piedad, por eso son putos dados nazis. Si no estás de acuerdo, pon una puta denuncia en el Reichtag. Y van a picar la mesa, allá donde juguemos, para dejar señal de su paso por el mundo.

A joderse todos.

Deja un comentario