Playfriki: invierno 2021

Ayer volvió el gnomo del país de la Piruleta con un nuevo número de Playfriki para bendecir a nuestros lectores con muchas páginas warras y absurdas que el ministerio de Igual Da intentará censurar y ahorcar a sus responsables. Pero mientras nos ejecutan a todos, vamos a disfrutar de las delicias que nuestro pequeño amigo ha escamoteado por la frontera, no sin asumir riesgos.

El reportaje principal lo hemos realizado con la bibliotecaria del castillo Ravenloft, Roberta, a la que Strahd le chupa la sangre de vez en cuando sin mucho criterio. Tuvimos que entrar allí de estrangis, esquivando lobos hambrientos, trampas y muertos vivientes, pero os aseguro que el riesgo valió la pena. Como veis, Roberta no tiene mucha pinta de muerto viviente, pero si queréis saber hasta qué punto puede la carne estar turgente, tendréis que comprar el número o me cagaré en vuestras almas, pues todos nos la jugamos para terminar este número.

Finalmente, debo deciros que los políticos, que son nuestros más obsesivos compradores, no hacen más que ponernos pegas para publicar esta revista tan bonita, nos llaman heterofrikis y frikipatriarcales y, aunque intentaremos resistir, cada vez se complica más satisfacer a nuestros consumidores. Nosotros resistiremos en nuestra política frikirula y mantendremos la warredad hasta que nos asalten con lanzallamas. Los frikis nos apoyan, esos que esta semana están provocando altercados e incendiando la calle, pero que se quedarán muy tranquilitos en cuanto Playfriki esté en sus manos.

No os doy más la chapa, disfrutad del número y atesoradlo, pues nadie sabe si mañana publicaremos otro. ¡Resistiremos!

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