Crónicas Prehistóricas: Toobin y Corsarios.

Hoy voy a hablar de dos juegos de Spectrum, uno ‘bueno’ y otro espantosamente malo. Lo de bueno lo pongo entrecomillado porque en Spectrum no había juego bueno, y si puede dársele esa valoración es únicamente en comparación con sus primos de la misma plataforma. Voy a hacer una valoración de los juegos otorgándoles una posición en una jerarquía de 0 a 5, el cero es lo peor, el cinco lo mejor. Pero téngase presente que el 5 puede equivaler a un 1 sobre 10 en la Super Nintendo, por ejemplo, algo que nos parecía auténtica mierda en la consola de los 90. La calificaciones equivalen a:

  1. Odio y depresión. Huye.
  2. Juego mierder. Evítalo si puedes.
  3. Bazofia, pero no te vas a colgar.
  4. Dentro de lo que es Spectrum ni tan mal, no te aconsejo jugarlo.
  5. Una obra maestra de Spectrum, un juego muy malo de SNES. Puedes jugarlo, pero no esperes que vas a ser más feliz al terminar.

¡Al tema!

TOOBIN (1988-9) Valoración: 1.

Y encima no hay tías buenas en la portada, ¿cómo llegó esta basura a mi casa?

No acabo de entender cómo, pasado un siglo (no es broma, no juego a esta cosa desde el siglo pasado) y con la abominable valoración que siempre hice de él, todavía tenga ganas de escribir estás vengativas líneas. La mayor gloria que ha cosechado Toobin desde su aparición en este mundo de pecadores es sin duda que yo me acuerde de él hoy, en 2022. Si yo muriese y fuese al infierno, no me cabe la menor duda de que la peor condena que podría aplicarme Satanás por mis pecados sería tener que terminarme el Toobin y algunos de sus primos perversos, para poder comer o dormir. Sería sencillamente espantoso.

Lo mejor de todo es que este demonio se ideó para que lo jugasen niños. ¿Qué es tan horrible Friktor? ¿Por qué ese odio? Está bien, os lo explicaré, para eso he venido hoy aquí. Toobin es una carrera de estilo playero a lo largo de una especie de río, en la que te metes en la piel de un chaval que dentro de un flotador tiene que llega a la meta. Pero no será tan fácil: debes superar por el camino todo tipo de obstáculos, pescadores que no se esperan a que pases para tirar el anzuelo, cangrejos que amenazan con reventarte el flotador, cocodrilos que pueden devorarte, y la madre que los parió a todos. Para ayudarte en tu misión estúpida, te dejan tirar latas a tus enemigos (???).

La idea, no siendo buena, tampoco parece anunciar el Apocalipsis. Pero os equivocáis. Estoy escuchando ahora la música machacona y me llena de odio y depresión. La jugabilidad es espantosa, los gráficos al nivel del Spectrum, los colores en pantalla provocan dolor en los ojos, todo ello es aberrante. El sonido una xxxx mierda. En aquella época tragábamos con todo, pero yo nunca pude con Toobin, lo que ya es decir. Imaginaos el nivel del engendro. En el video que subo abajo hay un bastardo que hasta dice que es uno de los mejores juegos para Spectrum. Tiene que ser horrible vivir en su piel.

Mi valoración de Toobin es odio y depresión, tengo un vago recuerdo de haberle jugado en el Spectrum hace miles de años y no haber durado más de cinco minutos de sufrimiento. Rememorar aquello tiende un filtro gris, en blanco y negro sobre mi infancia, como esas películas antiguas de la guerra llenas de tristeza y desesperación. No sé quien programó esta basura, pero prefiero no saberlo, y espero no encontrarme con esa persona jamás en mi vida. Toobin es uno de los peores juegos que he tenido la desgracia de experimentar en todo lo largo y ancho de mi existencia, hizo mi vida más tenebrosa. Acabo de ver en los créditos que los gráficos los hizo un tal Mark Potente (???) y la música Matt Furniss: MCEVPM.

CORSARIOS (1989) Valoración: 3.

Hablé de un juego llamado Corsarios en la entrada anterior, y aunque no volvería a jugarlo, debo reconocer que dentro del Spectrum se situaba en la mitad superior del ranking de juegos. Este niño lo programó la empresa española Opera Soft, y solo por eso ya me merece un poco de respeto. Era jodidamente difícil, la jugabilidad, como todos los juegos de Spectrum, muy mala, pero no invitaba a salir corriendo, algo que ya merece reconocimiento. Debo señalar que Corsarios no me trae memorias de inmolación a la cabeza, algo que ya es positivo.

Hasta la portada tiene más calidad que el Toobin, pero no es emocionéis. No serías capaces de jugar a él.

El propósito de tu protagonista es escapar de los piratas. La primera pantalla escapas de una fortaleza y tienes que abrirte paso a patadas entre los piratas, no sé, nunca llegué demasiado lejos, era endiabladamente difícil. Pero podías elegir jugar la segunda pantalla, más asequible, aun así dificilísima. En ella tenías que recorrer el barco pirata para rescatar a tu chorba, prisionera de los piratas. Estos se metían por medio, pero tú tenías un sable para enseñarles modales. Cuando llegabas hasta la tía, el prota la metía un muerdo y se la llevaba en brazos, ¡oh Dios mío, Irene! ¡Qué machismo y patriarcado! ¿Cómo pudo haber una época en la que los hombres y las mujeres eran felices? Jódete, Irene.

Los gráficos, siendo malos, no eran espantosos. Es decir, se les veía la jeta a los piratas, los muñecos, aunque eran de un único color, daban el pego medianamente bien. El barco pirata parecía un barco, y la fortaleza, un castillo. El sonido era escalofriantemente malo, pero sabiéndose pésimos en el apartado de sonido, nos ahorraron cualquier tipo de música. Las pantallas no están mal, además, el sistema de juego, siendo infame, cambia de la pantalla 1 a la 2 (no había más). La primera era sencillamente imposible, la segunda un poco menos. Pero la dificultad de los juegos de Spectrum no se debía realmente a que el reto fuese altísimo, sino a que la jugabilidad era apestosa. Podías darle al botón y tardar un rato en reaccionar, además considerad que cuando aquello no había cursor ni hostias; los muñecos se movían a golpes, el Spectrum era enemigo de la suavidad. Por eso no era difícil pillarse un cabreo con el ordenador por su indisciplina: como plataforma de juegos, el Spectrum +3 era mierda. Si lo aguantamos en aquellos años es porque no había otra cosa para jugar en casa, en la calle estaban las recreativas en los bares, infinitamente más jugables. Pero si la gente te veía en un bar y eras un niño, empezaban las murmuraciones, y se lo decían a tus padres. Por eso las recreativas no tenían buena prensa.

Mi valoración de Corsarios es un 3. No era de lo mejor, pero definitivamente tampoco era de lo peor. En SNES no llegaría al 1/10, pero en los 80 tenía un pase. No lo jugaría otra vez, pero en aquellos años no lo jugué con desagrado o rechazo. Ahí abajo está el juego entero. El tío se lo pasa en 26 minutos, solo hay que verle la foto para comprobar que no tiene vida, así que apiadaos de él.

2 respuestas a «Crónicas Prehistóricas: Toobin y Corsarios.»

  1. […] uno de ellos era dolor, y el otro era pesadilla. Como hice en las entradas anteriores, me ciño a la escala de mierders de la primera entrada de juegos de Spectrum. No leas lo que sigue si eres una persona […]

  2. […] una selección medianamente presentable, es decir, altamente impresentable. Retomamos mi querida escala de mierders que puede verse en este link, y pasamos a la acción como lobos para despiezar estos dos […]

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