Hoy vamos con otros dos basurientos juegos de Spectrum para hacer memoria de nuestras gloriosas infancias. Vamos a retomar la escala de mierders que había establecido en la entrada anterior, y nos armamos de valor para hacer memoria de aquel sufrimiento. La depresión se acerca, estáis avisados.

TIME OUT (1988) Valoración: 1.
El origen de este hijodeputa en mi casa tiene cierta gracia. A veces, los fines de semana, mi hermano Hamanu y yo íbamos a un langostero cerca de Springfield a tomar algo, supongo que porque el lugar le gustaba a mis padres. En aquel establecimiento de los ochenta había una recreativa de las de aquellas eras, que nos flipaban a los niños por dos motivos: porque estaban guapas y lo sabes, molaban y jugarías ahora si tuvieses una en tu casa, cabrón; el segundo motivo es porque estaban prohibidas, los adultos nos reprimían, nos decían que aquellos juegos eran de drogadictos y maleantes, todo por no darnos cinco duros para jugar. Porca miseria! Cuando finalmente podíamos echar una partida nos sentíamos muy afortunados; cuando no nos daban cinco duros, movíamos los mandos y nos imaginábamos que jugábamos.
¿Por qué me cuentas toda esta mierda, Friktor? Porque en aquel langostero había una recreativa muy guapa llamada Out Run que tú también conoces, en la que hacías carreras en un descapotable en escenarios estilo California, y con una rubiaza de copiloto. Esa recreativa estaba muy guapa. Cuando aquello no sabíamos mucho inglés, y para mí y Hamanu, Time Out y Out Run nos parecía lo mismo, por eso supongo que compramos ese demonio de Spectrum, que evidentemente no tenía nada que ver. Porque Time Out es una basura podrida.

Time Out no tenía ninguna maldita historia. Te soltaban en una especie de poblado del Oeste, con gráficos espantosos y deprimentes, e iban saliendo monigotes por los lados de la pantalla, a los que podías pegar tiros con una mierda de pistola y los matabas. Y no dejaban de salir, por eso casi no te podías mover. Lo mejor era agacharse para que no te diesen sus disparos y darle al botón para meter tiros. Abominable. Y no llegué a ver más.
Debo reconocer que apenas jugué a este bicho, enseguida me di cuenta de que era mierda y no quise incidir en mi locura ni perder tiempo. Era una decepción, estaba claro que nos habíamos equivocado de juego, pero en aquellos tiempos no nos importaba mucho: pues a otra cosa y punto. A ver Caballeros del Zodíaco o Dragon Ball, o a jugar a la pelota en la calle, y a tomar por culo.

De Time Out puedo decir: gráficos repugnantes, música inexistente, jugabilidad horrorosa, en conjunto una verdadera mierda que no sé cuánto les costaría a mis padres, 500 pesetas quizás.

BATMAN (1989). Valoración: 5.
Yo no tenía este perro, que lo había comprado mi primo cuando salió la peli aquella de Jack Nicholson y Michael Keaton. Batman fue un juegazo, y me gustaba ir a casa de mi primo a quemarlo, porque era muy adictivo.
Había distintos escenarios, en el primero tenías que tirar al Jóker a nadar en un piscina de ácido, por cabrón; en la segunda pantalla ibas en el batmovil por Gotham; en la tercera tenías que resolver un puzzle, no me preguntes por qué, me da igual; la cuarta consistía en cortar los globos de gas que el Jóker pensaba usar para intoxicar Gotham, y en la última y más guapa, subías a lo alto de la catedral cargándote a los matones del Jóker para darle matarile (le tirabas desde lo alto para que se estrellase contra el suelo).
El juego se podía jugar, era divertido; lanzabas batarangs y te columpiabas por ahí; los gráficos eran guapos, y la música todavía suena con nostalgia en mi cabezota. El Batman de Spectrum era un buen juego, en Super Nintendo habría tenido un pase, habría sido un 2/10. Recurrentemente vuelve a mi cabeza, para bien. Eso significa que era buen perro. Por eso le doy un cinco, si no os gusta, fuck you! Por cierto, qué mal juega el tío del vídeo de abajo, se come todos los disparos de los esbirros de Joker, hasta un mono lo haría mejor. Que alguien le explique las balas hay que esquivarlas, no pararlas con la cara.
En fin, como conclusión decir que mi primo se buscaba buenos juegos. En su casa descubrí la existencia de Golden Axe, a través de su perro injugable e imposible para Spectrum, que me fascinó en aquellos tiempos, aunque me mataban como a un cerdo.









Deja un comentario