Bienvenidos de nuevo a la revista cerdi con la tirada más irregular de la historia. El gnomo ha regresado de sus aventuras y nos trae un número lleno de páginas cochinas para que los frikiwarris estéis tranquilos y no lieis ninguna. La censura es cada vez mayor con el ministerio de las charos, pero nosotros no nos resignamos a daros un buen número.

El caso de Natasha llegó a oídos del gnomo y le pareció maravilloso, así que corrió al mundo de fantasía para ver qué se cocía entre los warros de aquel lugar. Resulta que la inocente Natasha tuvo que entrenar a un gremlin antropófago para llevarlo en el hombro mirando a sus espaldas, pues los warris de su grupo de aventuras se aproximaban diariamente por detrás para tocarle el cu. Desde que incorporó al bueno de Veodo a su vida todo cambió: no hay mano que llegue a tocar en blando sin un mordisco brutal del bueno del gremlin. Y Veodo jamás se ha lavado los dientes, así que podéis imaginaros la colección de bacterias que tiene en la boca, y las infecciones que provocan. Luego logramos hablar con Natasha y sacarle unas fotillos a espaldas de Veodo y… qué os voy a decir. Compraros la revista y palmad unos duros, cabrones.

Debo deciros que el gnomo se ha ido de aventuras y ha prometido regresar con nuevas páginas llenas de curvas, pero eso será pronto. De momento, disfrutad del número 21 con moderación y no os olvidéis de seguir visitando las páginas de Frikiplaster para conocer novedades sobre las tías más buenas de los mundos de fantasía. Que os den.

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