Crónicas Prehistóricas: Mutant Zone y Blackbeard

Entre mis recuerdos mugrientos de la más tierna infancia tienen un espacio no sé si bueno o malo Mutant Zone y Black Beard. Dos juegos de Spectrum muy difíciles de digerir, y que sin embargo se resisten a alejarse de mis pensamientos, solo Dios sabe por qué. Porque uno de ellos era dolor, y el otro era pesadilla. Como hice en las entradas anteriores, me ciño a la escala de mierders de la primera entrada de juegos de Spectrum. No leas lo que sigue si eres una persona impresionable, podría herir tu sensibilidad.

BLACKBEARD (1988)

La portada del Black Beard se la debemos a Alfonso Azpiri, y podríais decir que no está tan mal. Alfonso Aspiri nos tenía acostumbrados a dos tetas, a un culo potente, a una tía importante, que los niños ochenteros celebrábamos felices. Así que sí, también la portada es mierde.

Black Beard era un malísimo juego. Tanto, que la escala de mierders se me queda corta. Si tú miras esa escala, convengo que un 1 es ‘odio y depresión’. Pues bien, Black Beard podría ser un -1 o -2. Eso se traduce en apocalipsis caníbal, apoteósis hitleriana, summum sodomítico-gomorreo, más o menos. Vamos, traduzco: no era divertido jugar, era más bien doloroso.

Después de tantos años, mirando en la Wikipedia, he descubierto la historia del engendro: tu eras el pirata Barba Negra, te habían robado el mapa del tesoro los borrachos de tu tripulación y otros piratas, y tenías que recuperarlo. Por lo visto el que te lo había robado era Barba Roja, pero desde luego, viendo los gráficos del perro, no ibas a distinguir al malvado por su puta barba. El aparato gráfico era demencial: Barba Negra era una pelota con una vaga forma humana, y los otros piratas igual. Allí no había barbas ni ostias, solo figuras informes que se movían de un lado para otro y te mataban sin darse cuenta de ello. Si disparabas tu mierda de pistola sonaba un sonido rancio como de pedo de rata y una bolita minúscula salía de tu personaje-bola y, si por casualidad entraba en contacto con otro pirata, el tipo parpadeaba y desaparecida. El perro no tenía música, lo único que se escuchaban eran los pasos de tu hombre pelota de manera insistente y odiosa (ver vídeo abajo), y si abrías un cofre o cogías algo del suelo (entrando en contacto con ello) sonada como un agresivo ‘¡cocroc! y a tomar por cul.

Te movías por el barco pirata de las pelotas, donde había todo tipo de cofres, cajas, barriles, con colores de malísima calidad, en un mapeado similar a un laberinto pero que resultaba doloroso recorrer. De verdad que recordar esto y ver el vídeo me causa tremenda depresión, así que ya podéis ponerme estrellas por mi indescriptible sufrimiento.

¿Qué más puedo decir de este demonio? Ya en su época fue considerado malo, con gráficos que desmerecían a sus primos de Topo Soft anteriores, lo que ya es decir. La dificultad era asquerosa, no porque fuese infernalmente difícil, sino por la mala jugabilidad y porque era tan malo y aburrido que no te incitaba a esforzarte para llegar más lejos. Mis partidas a este sinvergüenza siempre fueron cortas y llenas de tristeza: me metía esperando encontrar algo que me gustara, jugaba dos minutos y ya estaba lleno de pesadumbre y ganas de colgarme.

Si valoras tu vida y tu cordura, aléjate de él. Aunque siéndote sincero no creo que puedas encontrarlo y jugar a él aunque te rompas la cabeza. Eso le da otra esperanza a la humanidad.

MUTAN ZONE (1988)

Hasta la portada de Mutan Zone dice algo, es guapa, dan ganas de jugarlo. Y aunque el juego luego pueda inflarte las pelotas, vuelvo a lo ya dicho: ¿no creéis que habría sido un gran juego en una consola de verdad, lejos de la depresión de Spectrum?

Este juego, aunque era malo, es otra cosa diferente. Le voy a dar un 3 en la escala de hijosdeputa-bastardos del Spectrum, principalmente porque tenía cierta originalidad en la trama y te planteaba algo diferente, aunque luego se tradujese en dolor. Recordad que, más o menos, un 5/5 en esta escala equivaldría a un 1/10 en Super Nintendo.

La trama, que conozco ahora gracias a Wikipedia porque en aquellos años no había forma de saberla, es que una supernova ha modificado genéticamente a los habitantes del planeta Scorpio volviéndolos hostiles a los humanos, y un equipo científico enviado a investigar ha sido tomado cautivo. Por eso te envían a ti, una especie de supermarine, a rescatarlos. Vale, el argumento valdría para una peli cojonuda de Schwarzenegger, pero se queda grande para el juego.

Aun así, los gráficos no son del todo malos para Spectrum, reflejan un mundo alienígena a dos colores, y la jugabilidad tiene ciertas curiosidades, como colgarse y escalar, el tipo dispara una pistola de pelotillas contra ojos voladores y gremlins varios, y conduce una moto voladora casi imposible de gobernar. La dificultad era endiablada, recuerdo que Hamanu se hacía bastante en la primera parte, hasta peleaba con una especie de dragones y otras alimañanas, había plataformeo y muchas movidas, más bien guapas. Mutan Zone habría sido un juego muy guapo trasladado a la Super Nintendo, tenía clase, tenía raza.

La segunda pantalla conducías una moto. Viéndola ahora parece hasta ligeramente guapa. Yo recuerdo que en esa pantalla me pasaba lo mismo que a Gabino Diego en Torrente 2: en cuanto arrancaba el medio motorístico lo estrellaba contra el árbol más cercano. Torpeza crónica. No pude disfrutar nunca de esa pantalla, pero viéndola pasados los siglos no parece que esté tan mal.

No había música, y el sonido era escaso y, cuando aparecía, sobraba. Era bastante asquerosete. Por todo ello debo concluir que Mutan Zone, Opera Soft, 1988 (ojo que es el mismo año que el espantajo que he comentado antes; comparados Mutan Zone es la gloria de Dios) era un juego con una buena idea, una jugabilidad que podríamos decir suficiente (un cinco como una casa), unos gráficos por encima de la media, y un sonido que era un churro asqueroso, como tenía por costumbre ZX Spectrum +3. Habría dado lugar a un buen juego de SNES y a una peli guapa de acción.

Dios que época tan feliz y que juegos tan asquerosos, unos más que otros. Historia de la infamia. Consummatum est.

Una respuesta a «Crónicas Prehistóricas: Mutant Zone y Blackbeard»

  1. […] algunos títulos jugables. Para que os hagáis una idea, el tío del vídeo de abajo considera el BLACKBEARD un juego ‘muy bueno’, ya sabéis lo que opino de él por otra entrada. También estima […]

Deja un comentario