Crónicas Prehistóricas: Nonamed y Golden Axe

Llevo rato mascando qué dos juegos spectrales flagelar con mi crítica inhumana, y creo que ya tengo una selección medianamente presentable, es decir, altamente impresentable. Retomamos mi querida escala de mierders que puede verse en este link, y pasamos a la acción como lobos para despiezar estos dos hijosdeputa, uno más que el otro, pero ambos espantosamente desquiciantes.

NONAMED (1986) Valoración: 2.

Portada de Alfonso Azpiri. No te dejes embaucar, a eso se le llamada publicidad engañosa.

Al loro, este perro es viejísimo, lo hicieron cuando yo casi no había abierto ni los ojos, y entonces ya estaba asaltando los sueños de los niños y llenándoles la mente de pesadillas. Porque Nonamed era un perro malísimo y, además, por su ambientación draculiana era todavía más escalofriante. Este rollo pseudo-gótico a mi me gusta, señores, pero odio Nonamed, me da un poco, no de miedo, sino de mierdo. De hecho, yo creo que este malnacido quiso ser la versión española de Castlevania, no estoy seguro de esto , pues el primer Castlevania salió en Japón en septiembre de 1986, y no debió darle tiempo a los perpetradores de este gólem de heces de inspirarse, elaborar el niño y defecarlo. Sin embargo, algo hay de ello, pues el castillo donde te mueves, No Named (por eso el nombre del juego), parece ser propiedad de un malvado señor llamado Alucard, personaje castlevaniano que sin embargo no aparece en esta saga hasta la tercera entrega, que nos llevaría a 1989. ¿Coincidencia, algo se me escapa? Si alguien tiene la respuesta, escribidme abajo.

Bueno, pues tú eras un campesino que aspirabas a ser caballero de no sé qué mierda, y para lograrlo tenías que salir vivo del castillo No Named, por donde volaban hachas, deambulaban esqueletos, volaban molestos pajarracos, patrullaban una especie de dragones que morían de una patada, y rodaban barriles que tenías que saltar. Todas tus armas eran dar una patada de kárate. Trepabas por columnas y subías por escaleras, no sé qué más. Los gráficos del castillo era en un 70% un fondo negro y otros elementos sueltos que tampoco ayudaban mucho a la ambientación. Lo que mejor recuerdo era un magucho que te hacía un gesto con el dedo como diciendo que ‘no’ (esa no era la dirección), y también quiero columbrar en mis recuerdos un dragón bien gordo impidiendo al acceso a algún sitio.

¿Veis lo que os digo, tíos? Yo no miento, ahí hay un aire Castlevania, una lejana inspiración, un no se qué, pero la verdad es que me da exactamente igual de dónde viene esa mierda. Si pudiese, lo olvidaría. Pero está clavado en mi cerebro de por vida.

Los gráficos, dentro de lo que podía el Spectrum, eran malunos, peores que los de Batman, Corsarios o Mutan Zone, mejores que los del Toobin y del Blackbeard (cosa tampoco difícil). Como ya digo, pocas cosas te indicaban que estabas dentro de un puto castillo. El sonido brillaba por su ausencia: sonaban de manera incómoda tus pasos, y las patadas sonaban también. La música olvídate, eso era para el futuro. La jugabilidad espantosa: los bichos, dragones, barriles y toda la morralla avanzaban a tu misma velocidad, por eso si caminabas por delante de ellos nunca te alcanzaban. Agacharse y saltar y eso; saltos ortopédicos, con ese efecto odioso como si flotases en la luna. Dificultad endiablada, pero no porque fuese difícil, sino porque daba por saco jugar.

Por todo eso que he dicho hasta ahora, merece la valoración como juego mierder. Debo reconocer que estos perros que tenían una cierta atmósfera gótica (en el caso de este cerdo se la ponías tú con tu imaginación) me creaban una extraña atracción que nunca he logrado explicar: me pasó también con el Addams Family de SNES, ya lo comenté. También con los Castlevania, pero esos eran buenos perros, no puedo comentarlos aquí en plano de igualdad con este sinvergüenza. También me ocurría con películas y series de televisión que coqueteaban con este tipo de ambientación, siempre he tenido una querencia por la nocturnidad, los monasterios en ruinas, los cementerios abandonados, los vampiros y fantasmas y el heavy metal. En conclusión: no juegues a No Named o morirás de asco.

GOLDEN AXE (1989) Valoración: 4.

¡Mira qué portada tan guapa! Publicidad engañosa.

Yo creo que a Golden Axe le doy una valoración mínimamente digna para ser de Spectrum por la relevancia de la saga y la diversión que me ha aportado mucho tiempo después de conocer a su primo de Sinclair. Porque, reconozcámoslo, era un juego bastante malo e insoportable, pero tenía la magia de la espada y brujería, que siempre sedujo a mangarrianes como yo. El juego tuvo muy buena acogida internacional, y hasta ha sido considerado por algunos ‘mejor juego de 1989’.

La historia es fascinante. Solo en la intro del juego te dejan claro que Death Adder se ha cargado a todo dios como buen malo que es: la madre de Ax-Battler (el guerrero), el padre y la madre de Tyris (la amazona, ver Playfriki) fueron ejecutados por el mismo cabroncete, como también el hermano de Gilius Cabezadetrueno (el enano). Todos ellos personajes elegibles para jugar. No fueron muy originales para presentarnos al villano, que se iba cargando a todo el mundo allá por donde pasaba. El caso es que Death Adder ha secuestrado al rey y la reina del reino de Yuria y te toca a tí salvarlos. Fin de la historia.

Desde ese momento, debes recorrer una serie de pantallas machacando a los esbirros de Death Adder en un modo de juego beat’em up y hack and slash. Este tipo de juegos fueron muy divertidos en aquella época y nos encantaban a los quemones, se hicieron infinidad, y ya he comentado alguno que planteaba esta mierda con poco éxito: el Corsarios. Recuerdo que de niño flipaba con las distintas pantallas, hoy no lo tocaría ni con un palo: la pantalla de intro donde tienes que matar a dos gigantes (mítica pantalla para todo ochentero que se precie); la segunda pantalla era la aldea de la Tortuga, que se ubicaba encima de una isla con forma de Tortuga; la tercera es un poblado lleno de maleantes donde debes cargarte a un caballero en armadura completa; la cuarta consiste en atravesar un cementerio con forma de águila ?¿ por donde te salen esqueletos y fantasmas que cuesta un webo matar, y hasta caballeros de estos cabroncetes de dos en dos; la quinta pantalla es infernalmente difícil y el enemigo final es Death Adder, un tipo enorme con mala pinta que lleva un hacha más grande que tú y que encima te quiere sacudir con ella.

Los gigantes gemelos le masajean la espalda a Ax Battler con sus mazas para partir rocas. Una lección de quiropráctica para niños de los 80.

No parece estar mal, pero escúchame. La jugabilidad era malísima por lo que recuerdo, ahora lo veo por youtube y parece un chiste, pero no, te caían ostias por todas partes y casi no te podías ni mover. No era lo mismo jugar en un ordenador de aquellos que en una de ahora. Recuerdo que nunca vi más allá de la pantalla del cementerio, donde a mí, a mi primo y a Hamanu nos daban por todas partes: los esqueletos eran invencibles. Debido a la mala jugabilidad, la dificultad era Nightmare-Plus desde el primer escenario. Los gráficos eran bastante peores que los del Batman e incluso diría que del Mutan Zone, pero tenía a su favor que llenaban la pantalla, no había un 70% de pantalla en negro como en el No Named, y te hacían ver que estabas donde efectivamente te decían: un poblado, un castillo… El sonido, calamitoso. Todavía faltaban siglos para oír una melodía medianamente buena en un juego, aunque la musiquilla de la presentación debo reconocer que, a pesar de su estridencia y zafiedad, te llegaba al corazón. Yo la he recordado siempre.

Por eso debo decir en justicia del Golden Axe de Spectrum, que era un juego con una propuesta muy buena: esqueletos, dragones, gigantes y un zumbao con un hacha gigante queriendo adueñarse de un reino. Pero al llevarla a la práctica, le fallaba la plataforma: demasiado perro para Spectrum. Luego pudo resarcirse en otras recreativas y consolas, y vimos un Golden Axe jugable y estupendo. Pero no en Spectrum. Era difícil hasta vomitar, los gráficos pobres, el sonido inexistente, la jugabilidad de otro planeta. Yo creo que le he dado un cuatro por nostalgia y romanticismo, pero no podrías jugarlo hoy en día. Te faltan webos.

Que viva España.

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