Crónicas Prehistóricas: Tom&Jerry e Indiana Jones y la Última Cruzada

Hoy vengo con mi odio afilado para sacudirle a dos demonios del Sprectrum que, aunque no estaban al mismo nivel de mierdosidad, sí que son títulos a día de hoy injugables y poderosamente depresivos. Uno es el Tom&Jerry y os juro que no sé cómo he podido recordar esta bazofia infecta, que tenía por completo borrada de mis adentros, pero a poco que excaves sale con todo su horror. El otro era el Indiana Jones y la Última Cruzada, que dentro de lo que era el Spectrum podría decirse que no era del todo malo, pero hoy en día no tendríais pelotas a jugarlo.

TOM&JERRY (1989). Valoración: 1 (odio y depresión)

Tom y Mierdy

Tom&Jerry es un buen ejemplo de un juego depresivo. Manejabas al ratón, que cuando pasaba por encima de algún decorado del fondo se convertía en un borrón de color, intentando escapar del gato (no sé quién es Tom ni quien es Jerry, pero podré sobrevivir con esa duda). No me preguntéis más, no sé que había que hacer ni nada por el estilo, yo solo intentaba escaparme del muñeco semejante a un felino que iba por la pantalla intentando pillarme. Todos hemos visto dibujos de esos de la Warner cuando éramos niños, en los que el pequeñajo siempre era más listo que el depredador, y le hacía putadas a triscapellejo. Aquí no. Si eras un niño, mejor no jugar o la depresión de sus movimientos zafios, de sus escenarios cutres, de su propósito inexistente, podría hacer mella en tu cordura. Pero lo peor era que te pillase el gato, ¿alguna vez os habéis imaginado a Silvestre pillando a Piolín y comiéndoselo? ¿A que no? Era algo imposible, de otro universo. Pues en el Tom y Jerry el gato te pillaba y soltaba como un pedo, ‘¡prooong!’ y el muñeco del ratón desaparecía bajo la imagen del gato agachándose… WTF? ¿Se lo ha comido? ¿Qué coño me estáis contando? Depresión al canto, el pobre ratoncito, en unas horas, será cagada de gato, pensabas.

El Tom&Jerry es uno de los peores juegos de mi vida. No tanto como el BOZO, le queda lejos todavía, pero se esfuerza lo suyo para igualarlo. La jugabilidad era auténtica basura, y además no sé cuál era mi maldito objetivo en el juego. Los saltos eran de lo más surrealista que se ha inventado. El muñeco se movía despacio, como perezoso, mientras el otro se acercaba para agarrarte. Nunca he visto un ratón tan torpe, merece ser comido. Los gráficos eran un grandísimo insulto: borrones de color sobre fondos pintados también con tonos chillones, sin ningún decorado; el gato y el ratón parpadeaban cuando se movían, era algo espantoso. La música una colección de cacofonías molestas, gracias a Dios solo sonaba al principio, el juego estaba completamente en silencio salvo ridículos soniditos cuando saltabas o el pedo mugriento cuando te mataban a penalizaban. No sé qué más decir de este mierdas, que veáis el vídeo y comentéis dándome la razón.

Es difícil imaginar un juego peor, al menos hasta que conoces BOZO. Pero Tom&Jerry es auténtico odio y depresión, me maravilla las cosas que podíamos digerir los niños de aquellos tiempos. Espero que nunca tengáis que enfrentaros a semejantes mamarrachos de juego.

INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA (1989) Valoración: 3 (bazofia, pero no te vas a colgar).

¡Mira! ¡Venía con un póster y todo! ¿Dónde acabaría el póster mío?

Recuerdo que este juego estaba entre los ‘buenos’ a los que yo jugaba, aunque reconozco que era bastante mierder. Nada que ver con Batman o Robocop 2. Creo recordar que había cuatro pantallas que intentaban imitar secuencias de la película que, dicho sea de paso, me encanta y me parece maravillosa (otra cosa es la de la Puta Calavera de Cristal que era auténtica basura, me cago en el que la hizo, George Lucas o su madre). La primera pantalla era por la cueva para escapar de los matones que querían quitarte la cruz de Coronado, y acababas saltando por los techos de los vagones, por donde emergían cuernos de rinoceronte y cabezas de jirafa. La segunda pantalla (y mi favorita) era en las catacumbas, donde al final subías por los muros del castillo ese de los nazis (lo mezclan todo). Pero molaba bastante. La tercera pantalla era en el zeppelin, tenías que escapar y partirle la cara a unos cerdos nazis. Y la última era para conseguir el grial, ibas por una especie de galería malvada con cuchillas y plataformeo a toda pastilla porque se acababa el tiempo y no podías entretenerte. Era desquiciante.

Viéndolo ahora, me parece que los gráficos no están tan mal para ser Spectrum, y las animaciones son de lo mejor que he visto en el Sinclair. Hasta ahí lo bonito. Los escenarios eran muy negros y poco detallados, aunque más o menos podías situarte. La jugabilidad no era buena, bastante torpe y fastidiosa, la dificultad bestial, pero únicamente porque manejar a Indy era pesado, irritante; no disfrutabas jugándolo, y si lo hacías era solo porque te molaba la peli. La música molesta, desfiguraban sin piedad, con pitiditos Spectrum, la bonita sinfonía de John Williams. Eso era todo. El sonido una cagada que podían haberse ahorrado.

Guardo recuerdos agridulces de este bicho. Recuerdo que Hamanu se hacía la última pantalla, pero no sabíamos si se terminaba el juego o no. En la búsqueda del grial tenías un tiempo límite hiperultramegaajustado, tenías que tirar para adelante esquivando cuchillas y saltando abismos sin dar un paso atrás ni perder un microsegundo. Cuando llegabas al final, se ponía todo negro y te ponía, ‘GAME OVER’. ¿Me han matado, me lo he pasado? Difícil saberlo y, viendo el video de abajo, ahora puedo decir con conocimiento que no sé si Hamanu se pasó el juego o murió en la última milésima de segundo justo delante de la meta. Porque el juego no tiene final: una bonita imagen de Indy y su padre, aunque fuese con espantosos gráficos Spectrum. Nada de eso. Cuando terminas de pasarte esa agonía infecta, ocurría lo mismo que si te mataban: GAME OVER, y se acabó. Que os den por culo, sinvergüenzas, les habría contestado yo.

Y ese era el Indiana Jones, un juego con buenas perspectivas pero muchas cagadas. Por eso le doy un 3: bazofia, pero no te vas a colgar.

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