Hoy os traigo en las crónicas de la desvergüenza dos títulos, ninguno de los cuales considero malos (para ser de Spectrum), me dieron horas de entretenimiento y felicidad, aunque hoy en día preferirías que os arrancaran las uñas con alicantes antes que jugarlos. El motivo que vuelve a hacer estas crónicas de la depresión es porque ayer Hamanu de Urik pasó por aquí y me dio información valiosísima. Yo comenté que el Spectrum +3 se lo regaló mi abuela a mi hermano, allá por 1989, por su comunión. Pero no sabía que mi abuela le dio dos opciones a aquel niño, proyecto de rey-hechicero: el Spectrum +3 o un acordeón (no es coña). Vale, para que veáis lo que es el destino, Hamanu eligió el Spectrum +3, y creo que esa ha sido una de las elecciones más determinantes en mi vida de pecador, y en la suya, pues esa máquina cutre y prehistórica hizo que nuestras vidas tomasen un rumbo particular que aún hoy se mantiene.
Y a colación de todo eso, pudimos jugar a demonios como el Metrópolis o el Tuareg. Debo confesar que mi mente se desdobla con el Tuareg: una de las últimas veces que jugué al Spectrum fue al Tuareg, y recuerdo que me lo pasé. Otra fue al Continental Circus, y también me lo pasé. ¿Cuándo fue eso? ¿En 1995, 96-97? Vale. Pues en mi memoria figura como que fue ayer. Me parece sorprendentemente reciente, mis últimas partidas a los infectos residen en mi recuerdo con inquietante proximidad. Veamos lo que dan de si estos dos, de los que guardo clarísimos recuerdos, mucho más transparentes que mucha de la morralla del PC que jugué después.
METRÓPOLIS (valoración 3)

Me resulta extraño hablar ahora del Metrópolis. Han pasado tantos años que no me parece que algún día fuese real. Viéndolo ahora descubro que no tenía malos gráficos para ser hijo de Spectrum, y hasta la ambientación merece un aplauso. Fijaos en el vídeo de abajo: empieza a jugar en el minuto 7, todo lo demás ha sido cargar el juego con sonidos de Ouija espantosos, que me recuerdan a aquellos primeros módems cuando se popularizó internet, que te jodían la línea telefónica y sonaban como un gato atropellado. Yo no recuerdo que en nuestra casa ningún juego tardase tanto en cargar, pero la memoria es traicionera. Si Hamanu lee esto, que se manifieste.
Metrópolis, como podéis ver en el vídeo, se puede decir que estaba hecho con una buena idea. La trama es molona para hacer un juego cojonudo, y hasta una película de Schwarzenegger o Bruce Willis. En esta película, el mundo ha sido arrasado por una guerra nuclear y Geitor, el prota, tiene que llegar al cuartel de los Townsman para organizar la resistencia contra una banda de malvados, entre los que hay mutantes y tías buenas locas, la girlkillers. ¿Quién da más? La peli habría sido brutal.

He leído por ahí que estaba inspirado en una recreativa de Capcom, «Trojan» (1986); pero claro, tu ves la recreativa y ves el Metrópolis y entonces, instantáneamente, dices: el Spectrum no es una plataforma adecuada para videojuegos. Pero tenía cosas buenas. Una es que no tenía música, solo un sonidito de explosión cuando reventabas enemigos pegándoles con la espada: había de tres tipos, una especie de gremlin bajito, unos pavos con pinta de legionario con espadas, y unas golfas con diadema que tiraban bolas, que podías hace rebotar con tu escudo. También recuerdo que había tanques extraños que tiraban pelotillas (tanques nucleares he leído por ahí). El entorno era como una ciudad en ruinas, con edificios de cristal, altos pedestales con estatuas, y ascensores que subían y bajaban según tu gusto. Todo esto creaba un entorno futurista extraño, distópico y ciertamente atractivo, por eso considero que una película de los 80 lo habría petado.

No sé decir si era difícil o fácil. Te lo podías pasar saltando, y lo podías hacer en cinco minutos. Pero si querías disfrutar de la experiencia explorando y matando bichos, entonces la cosa se complicaba. Era mejor no buscar pelea y ponerse a saltar, porque la barra de vida era larga y los enemigos solo te hacían daño si te pegaban con sus cosas, por tanto, si saltabas y avanzabas rápido, todos felices.
A ver: Metrópolis era un juego horrendo, pero le doy un tres por su originalidad y gráficos aceptables; este perro tiene un espacio pequeñísimo en mi corazón, pero es suyo y se queda ahí.
TUAREG (Valoración: 4)

Reconozco que Tuareg fue una de mis obsesiones de infancia. Quizás fue el juego al que más horas metí. Te ponías en el papel de un moro, Ben Yossef, y tenías que rescatar a la hija del emir, que había sido secuestrada por unos maleantes para cobrar un rescate. Para ello tenías que recorrerte la ciudad de Marrakech peguntando al personal dónde esta la pava, y te iban mandando de un lugar a otro, aunque había algunos malvados que intentaban engañarte. Para todo esto, entrabas en tiendas, comprabas armas, mesones para comer, y posadas para dormir. Porque se hacía de noche y la cosa se complicaba, ya que solo tenías tres días para encontrar a la tía, y había innumerables casas en la ciudad.
Por la ciudad te cruzabas con varios tipos de personajes: viejas que llevaban un recipientes bajo el brazo, viandantes, polis que te quitaban tu arma si había comprado una, y gorilas matones que tenías que evitar porque servían a los malos. Podías ametrallar a la gente, pero también podían ametrallarte a ti, a veces los abuelos con chilaba vaciaban un cargador para mandarte a mejor vida, por eso tenías que evitar parecer una amenaza.

Recuerdo que me lo pasé dos veces. Creo que la segunda vez que me lo pasé fue la última que jugué al Spectrum. Entrabas en la casa en la que estaba la tía, había un montón de maleantes y varios gorilas que querían aporrearte: descargabas en sus caras un cargador y los mandabas al infierno, y entonces salían una imagen parecida a la portada, solo que con gráficos apestosos. No es necesario indicar que esa portada fue obra de Alfonso Azpiri, algo fácil de descubrir cuando se observan los tetones de la tía.
Tuareg no tenía malos gráficos, la música así como árabe sonaba solo al inicio, la jugabilidad era aceptable, y el juego era pasable y de dificultad moderada; así que en conjunto no era un mal juego, para hablar como hablamos de Spectrum +3. No estaba a la altura de Golden Axe o Batman, pero podías meter horas. Para mi gusto, de los mejores de Topo Soft.
Y eso es todo por ahora. En las próxima entrada hablaré de otros dos espantajos: Operation Thunderbolt y Cabal. Feliz verano.








Deja un comentario